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Emperador

Garcia 24-10-2017

En muy poco tiempo has conquistado Holanda, y lo has hecho abrazado a tu desparpajada esencia. Esa excentricidad para vincularte con la pelota que te caracteriza tiene embelesados y sorprendidos a los holandeses.

No es nada nuevo que los mexicanos en tal paraje cuenten con el beneplácito de la afición. Hombres como ustedes, Carlos Salcido, Francisco Javier Rodríguez, Héctor Moreno y Andrés Guardado, mediante trabajo serio y consistente labraron un preponderante sitio en el corazón de los naranjas.

Pero lo que resulta sorpresivo es que ahora se están topando con un futbolista con habilidades distintas a los arriba mencionados. Tú, Hirving, le has agregado locura al juego, hasta el momento muy bien encaminada, por cierto, mediante ella has generado fantasía, y dada la mágica historia del futbol holandés contigo encuentran brutal empatía.

Si bien es verdad que la selección holandesa ha enarbolado espalda con espalda un par de grotescas caídas, no fueron a la Eurocopa y no irán al Mundial, su genética futbolística se relaciona con arte y refinadas maneras, aspectos con los cuales tú también comulgas.

Desde tus inicios fuiste un rebelde con causa, los caminos mundanos te generan tirria y aburrimiento, eres de los personajes que gustan de explorar senderos alternativos. Tu naturaleza es provocadora para bien, pero provocadora al fin, disfrutas de los escenarios amenazantes, cuando la competencia es ruda normalmente aparece tu mejor versión.

En la actualidad estamos siendo testigos de una de tus más lindas exégesis, que estés rompiendo la Liga en Holanda sin duda sorprende, no tanto que triunfes en un desconocido ambiente, ya que tú amas los ecosistemas que te resultan novedosos.

Eres líder de goleo en la Eredivisie, tus afectos con el gol no nos pueden resultar extraños, en el entendido que no eres un goleador de cepa, es más, tu demarcación incluso nunca ha sido la de centro delantero.

Pero es tal tu delirio y tu inhabilidad de estarte quieto que empiezas a darle frecuencia y profundidad a tu ligazón con las porterías enemigas.

Otra de las cosas que uno debe destacar de ti y no tiene que ver estrictamente con el juego, es tu determinación y visión para llevar tu carrera.

Se dice que un año antes viajaste a inspeccionar lo que es hoy tu nueva casa deportiva y tu nueva nación anfitriona, es decir, no le delegaste a nadie la responsabilidad de conocer aunque fuera someramente lo que te podrás encontrar en un futuro cercano.

Y fuiste tú, nadie más que tú, quien decidió a dónde emigrar, tenías varias propuestas de otras entidades, y tu resolución, por cierto fabulosa, fue comenzar tu odisea europea en Holanda.

Un paraje que te ofrece grato y vasto aprendizaje, pero no asfixiante presión ni exigencia, es cosa de revisar la Liga y sus mandones, y lo demacrado que luce cualquier equipo holandés cuando tiene que asomar las narices a competiciones europeas, hace tiempo no navegan en la élite ni salen tan bien parados.

Te imagino sentado a la mesa enfrente de un tablero de ajedrez moviendo tus piezas con suma precisión, calma e inteligencia, el tablero es tu carrera deportiva, y tú funges como el rey de la partida.

Hace algunos ayeres fuiste severamente cuestionado cuando en un verano se te juntaron un par de bravías competencias con resultados funestos.

Primero tuviste que atender aquella desastrosa Copa América Centenario, en donde los chilenos los aplastaron y les endilgaron siete pirulos.

Posteriormente se te vinieron los Juegos Olímpicos en Brasil, en donde tropezaron de manera grosera cuando se intuía eran una generación que superaba en calidad a aquella monarca en Londres 2012.

No puedes ser liberado de cierta responsabilidad en ambas despeñadas, mucho más en los Juegos Olímpicos porque ahí eras el figurín de la cofradía, en la hecatombe en Estados Unidos eras un buen complemento, en absoluto referente.

Pero sencillamente se te acabó el combustible, te quemaron, llegaste a la justa en Brasil sin la fuerza suficiente para ejercer como comandante del barco, y sólo te alcanzó para ser un polizonte más.

Y con lo anterior quiero ejemplificar que tus jerarcas, sobre todo en Selección Nacional, deben ser sumamente cuidadosos en cómo te llevan, eso de etiquetarte como salvador sería un yerro.

Es más que evidente que en dicha agrupación hasta el momento funcionas mejor como un revulsivo que como un inicialista.

Con la dificultad que conlleva que tu mandamás Juan Carlos Osorio tiene tatuado en su manual el modificar alineaciones cada juego, complicando el gradual crecimiento, sobre todo de tipos líricos como tú.

No tengo la menor duda que uno de los estiletes en donde descansará la posibilidad del añorado y tan platicado quinto partido eres tú; el otro es Jesús Corona, con una propuesta tan individualizada en la Selección Nacional, que llegues sin excesos, ni sobrecargas a Rusia 2018, es una de las esperanzas máximas de triunfo.

Vienes manifestando con sumo poderío tu ascenso deportivo sobre todo en tu nuevo hogar, pues bien, y comprendiendo que no es lo mismo una Selección Nacional que un club, deberás poner en marcha la misma estratagema dentro y fuera de la cancha para hacerte de un trono en el representativo nacional, el trono que te mereces, y sobre todo el trono que necesita la Selección para que los puedas arrastrar a luminosos recintos.

Eres apenas un chamaco, y a la vez eres un superhéroe en potencia, con la inteligencia emocional de un maduro adulto y la locura de un genio, dicha mezcolanza sólo puede resultar en insostenible trascendencia, ¡que así sea, carajo!