Errores de peso
Corres 10 kilómetros a toda velocidad el domingo, mejoras tu récord personal, te sientes feliz, subes una foto de tu medalla a tus redes sociales de inmediato, y para festejar, te premias con un desayuno gigante, que incluye dos vasos enormes de jugo de naranja, huevos estrellados sobre tortilla frita, varias piezas de pan blanco y un pancito dulce de postre.
Después, en la tarde sigue la celebración, porque no todos los días se rompe un récord personal. Tocan varias rebanadas de pizza, botana mientras ves un partido de futbol y una cervecita o dos para acompañar.
Comienzas la semana entrenando, pero el lunes hay que llevársela despacio, tal vez sólo 30 minutos de trote, porque el domingo estuvo rudo. Después del entrenamiento, otro merecido desayuno abundante.
Sigues entrenando en la semana, se acerca un medio maratón. Los entrenamientos son intensos y sientes mucha hambre, así que comes de acuerdo a tu apetito. Pero pasan las semanas y la báscula te indica que tal vez no has comido adecuadamente. A pesar del entrenamiento los pantalones no te quedan más holgados, sino todo lo contrario. ¿Te suena conocido?
Te tengo una mala noticia: tal vez estás quemando mucho menos calorías de las que estás consumiendo. Y la otra noticia: esto puede estar saboteando tu rendimiento.
El ejercicio vigoroso definitivamente nos hace sentir más hambre de lo normal, pero hacer elecciones adecuadas sobre lo que comemos antes y después de correr es factor clave para mejorar como corredor.
Uno de los errores más comunes que cometemos los corredores es creer que podemos comer ‘lo que sea’ después de correr. Sin embargo, lo que consumimos después de una carrera o entrenamiento no solamente es determinante para la recuperación muscular, sino que también puede influir en gran medida en lo que ingerimos el resto del día.
En palabras sencillas, si desayunas comida chatarra o algo cargado de azúcar, estás destinado a tener antojos de cosas dulces el resto del día.
¿Qué recomiendo comer después de un entrenamiento o carrera? Algún platillo que incluya proteínas y carbohidratos de buena calidad. Idealmente bajo en grasa, para que el cuerpo pueda asimilar mejor los macronutrientes que reconstruyen los músculos.
Ahora bien, si crees que tu error no está en lo que comes, pero aun así no ves cambios en tu composición corporal, la falla puede estar en la calidad y el tipo de entrenamiento.
Correr 45 minutos tres veces a la semana es una buena forma de mantener un peso saludable, pero para retar al cuerpo y hacerlo gastar la grasa que le sobra es importante darle variedad a la duración, intensidad y tipo de ejercicio que realizamos.
Si el objetivo específico de una persona es bajar de peso, será importante incorporar ejercicios de alta quema calórica, que aceleren el metabolismo, como es el entrenamiento de fuerza en el gimnasio o los entrenamientos funcionales como el crossfit, el TRX o los entrenamientos pliométricos con series de alta intensidad.
Incorporar entrenamientos de fuerza al entrenamiento de carrera no sólo ayuda a reducir la grasa corporal, sino que también fortalece músculos esenciales para reducir la posibilidad de lesiones al correr. Y un cuerpo más fuerte y con menos grasa casi siempre se traduce en carreras más rápidas.
No eches en saco roto esta recomendación, te aseguro que darle variedad a tu entrenamiento y tener la guía de un nutriólogo te harán un mucho mejor corredor. Te reto a que lo intentes.