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ESPECIAL: Juan Manuel Márquez pierde ante Pacquiao en una decisión polémica

RICARDO FLORES
El púgil mexicano venció al que hasta el momento era el mejor boxeador del mundo pero no a los jueces y a los intereses creados

REDACCIÓN RÉCORD

¿Qué pasó la noche del 12 de noviembre en Las Vegas?, un robo. Con tres víctimas: Juan Manuel Márquez, quien hizo todo para ganar. Sacó el mejor boxeo que se haya visto en años, y lo combinó con inteligencia. Manny Pacquiao, porque los jueces le hicieron más daño otorgándole un triunfo que ni él mismo creyó merecer. Su rostro al final de combate es el mejor sustento a estas palabras. El boxeo, porque hasta el último round, lo que todos habíamos visto sobre el cuadrilátero del MGM Grand, era digno de los libros de historia de este deporte, pero una tripleta de jueces sin escrúpulos hecho a perder.

Márquez-Pacquiao III nunca fue tan grande hasta que comenzó. Pese a la gira de presentación previa por Filipinas, Estados Unidos y México, pese a los grandes espacios que se le dio en los medios de comunicación, impulsado más que nada por los promotores y con Pacquiao, no Márquez, como centro de atención, nadie podía esperar que la pelea fuera como termino siendo. Tampoco nadie esperaba un desenlace así.

El mexicano, que con 38 años de edad y con más dudas que certezas a sus espaldas por parte de la mayoría de la gente sobre sus capacidades para enfrentar al, sin duda, mejor pugilista del mundo, hizo que la historia cuyo guión ya estaba escrito, cambiara de tajo.

En sus años acumuló experiencia, inteligencia, no cansancio. Sacó lo mejor que aún le queda y no sólo le repitió al filipino al dosis que ya le había recetado en sus dos pleitos anteriores, cuando también por obra de los jueces, tuvo que resignarse, primero, a un empate, y luego, a una derrota discutida, sino que tiró el mito Pacquiao cuando más alto y fortalecido estaba.

Siendo un deporte de apreciación, la mayoría de la gente, tanto la que estuvo presente en Las Vegas, como los millones que siguieron el combate por televisión, atestiguaron el hurto. No es exagerar decir que los únicos que vieron ganar claramente a Pacquiao, fueron los jueces.

Juan Manuel no pegó más que Manny, pero sí mejor; Juan Manuel no fue más rápido, pero sí lo suficiente; lo que sí, Juan Manuel fue más inteligente, ante un Manny sorprendido por lo que estaba enfrentando.

Al final de cuentas, la palabra robo no es un adjetivo usado al libre albedrío. En eso sí hubo coincidencia de amplios sectores. Los aficionados filipinos que estaban en la arena callaron la mayor parte del tiempo. Manny salió protegido para no ser golpeado por los proyectiles que le lanzaban de la tribuna. Su nombre ya estaba manchado con ese veredicto, como manchado estaba el boxeo.

 

Lo peor de todo, es que los boxeadores no tienen la culpa.

Detrás de esa noche inolvidable por todo, quedaron muchas preguntas que nadie sabe si serán contestadas algún día: ¿Qué tipo de intereses estuvieron detrás de la decisión de los jueces de darle el triunfo a Pacquiao? ¿Qué sucederá con los jueces, dormirán tranquilos? ¿Por qué cuesta tanto trabajo ordenar una revancha directa , tal y como hubiera pasado si Márquez hubiera sido decretado ganador? ¿Por qué hasta que se dio este evento gente como José Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo, señalaron que hacer boxeo de este nivel en Las Vegas puede estar contagiado por intereses económicos por el tema de las apuestas?

El 2012 quizá ayude a resolver al menos una, la de un posible cuarto pleito entre ambos púgiles. El resto seguro seguirán ahí y volverán a presentarse cuando vuelva a darse un atropello como el del 12 de noviembre pasado.

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