Ferzuli se va al Mundial gracias a clavados de 28 metros
GABRIELA MENDOZA
Los clavados de altura no sólo le dieron a Jorge Ferzuli trabajo en shows de centros acuáticos en diferentes partes del mundo; también le permitieron clasificar al Campeonato Mundial de Natación de Barcelona 2013, disciplina que hará su debut en el programa oficial, en la que también estará el mexicano Jonathan Paredes.
Ferzuli inició en los saltos ornamentales a los 17 años, en la Alberca Olímpica Juan de la Barrera, pero por su edad, el entrenador no le ponía la atención adecuada a su técnica ni al aumento en el grado de dificultad, porque no comenzó desde pequeño. A pesar de esta situación, su vida dio un giro de 180 grados cuando lo invitaron a dar shows de clavados en la Feria de Pachuca, que se realiza a un costado del Lienzo Charro, a un altura de 18 metros.
"Se me presentó la oportunidad de hacer shows de clavados ya no era entrenar, era por trabajo, y con eso conseguí pagarme mi universidad; estuve tres años así y luego me invitaron a Colombia, después a Taiwán y a varios lados de Europa”.
Ahora, Jorge surca los aires con clavados desde una altura de 28 metros, que equivalen a un edificio de siete pisos, a una velocidad de 95 kilómetros por hora, para caer en el mar, lagos o en albercas que apenas alcanzan los ocho metros de diámetro y cinco de profundidad; con estas ejecuciones se gana el aplauso del público y dinero para vivir.
"Ganar algunas competencias me dio la seguridad de seguir compitiendo. Así fue como estuve durante dos años con Red Bull (en la Serie Mundial de clavados de altura); ahora espero que me den una wild card que me permita seguir en la competencia, antes del Campeonato Mundial de Barcelona”, dijo Jorge a RÉCORD, vía telefónica, desde Ucrania.
Ferzuli señaló que en México no hay muchos escenarios para poder entrenar y tiene que realizar programas para practicar en las plataformas de cinco, siete y 10 metros para mejorar su técnica; además de que tampoco hay profesores especializados para corregir sus ejecuciones.
De hecho, su esposa, Yuliya Chekaramit, funge como su entrenadora, pues ella también practicó los clavados de altura.
Pero ahora, una vez que el deporte que practica se incluyó en el Campeonato Mundial, le quedan cinco meses para afinar cuatro clavados que lo pueden llevar a la cima.