Fin de una era
La generación dorada croata parece haber terminado su camino en las Copas del Mundo. Esa aventura mundialista que ilusionó a su gente, la que cautivó a millones en el orbe y que le sonrió a un pueblo que hasta hace algunos años se vio invadido por desgracias y violencia.
Este camino dorado que ha forjado Luka Modric y compañía es para observar, para aprender. Jugar siete partidos en dos Copas del Mundo de manera consecutiva es algo que muy pocos equipos pueden presumir. A la altura de la élite de este balón.
En Rusia 2018 fueron Subcampeones y aunque cayeron, lo hicieron con la frente en alto y el mundo se los reconoció. Cuatro años más tarde, en Qatar 2022, han vuelto escribir una historia de éxito, consiguiendo el tercer lugar.
En seis participaciones en las justas mundialistas han estado dentro de los tres mejores equipos en tres ocasiones.
Pero hay que tratar de ponernos a analizar un poco lo que sucede en particular con estas dos últimas participaciones mundialistas de los balcánicos. Me llega a la mente un partido en específico, un compromiso que puede verse como el gran catalizador de esta generación croata. El 23 de junio de 2014 Croacia cayó 1-3 ante México, para quedar eliminados en la Fase de Grupos de Brasil.
Aquel día, Croacia perdió contra el Tri, pero a partir de ahí comenzó este camino dorado. Después de jugar tres duelos en ese Mundial, en los dos siguientes ya ha enfrentado 14. Y ha maravillado al mundo, dejando fuera a Brasil.