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HeForShe

Columna José Luis Caballero Leal 18-12-2016

Los hombres en mi familia somos minoría. Totó, Andrea y Natalia, Alma, Laura, Hilda y Alma, Renata y Roberta, Dora e Hilda, Jaqueline, Jackie, Viri y Camila; viven en un país en donde la equidad de género es una utopía reducida al discurso gubernamental. Ellas forman parte de mi familia, son mujeres y son mayoría.

Hombres y mujeres deben ser iguales frente a la ley. Digo “deben” en lugar de “son”, porque la realidad demuestra, lastimosamente, lo contrario. Este principio, que sustenta la igualdad de género, debería traducirse, en la práctica, en la inexistencia absoluta de condiciones que supongan inequidad o requisitos distintos para las mujeres frente a los impuestos a los hombres. Igualdad en el salario y beneficios para quienes desempeñan idénticas funciones; igualdad en los requisitos para ocupar una plaza vacante; erradicación absoluta de toda forma de discriminación en función del sexo, incluidos los integrantes de la comunidad lésbico-gay, hoy injusta e intolerantemente segregados.

La igualdad de género es un derecho humano básico, esencial para garantizar un desarrollo sostenible acelerado, amén de constituir una obligación de derecho internacional, reconocida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En el actual Gobierno Federal, tres secretarías de Estado son dirigidas por mujeres de 20 posibles. El Procurador General de la República, el Consejero Jurídico, el Jefe de la Oficina, el Secretario Particular y el Director de Comunicación Social de Presidencia son hombres. De 31 Estados que conforman esta república, 30 son gobernados por hombres. La Suprema Corte de Justicia jamás ha sido presidida por una mujer; de 11 ministros, hoy sólo dos son mujeres. De 80 embajadas mexicanas, sólo 12 las encabezan mujeres; hay 10 mujeres cónsules de 66 consulados existentes. Ni la Cámara de Senadores ni la de Diputados, ni la Asamblea, ni el Constituyente, son encabezadas por mujeres. Ninguna mujer es líder de su bancada. Una sola mujer es presidente de uno de los partidos políticos registrados; todos los demás son hombres.

En el Instituto Nacional Electoral hay 11 consejeros, sólo tres mujeres y su presidente es hombre. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la de la CDMX también son dirigidas por hombres. En el Gobierno de Mancera, de 21 dependencias, sólo cuatro son ocupadas por mujeres. De las 16 Delegaciones de la CDMX, sólo tres son gobernadas por mujeres. Ningún banco tiene por CEO a una mujer; tampoco la Bolsa Mexicana de Valores, ni el Banco Central.

Coca-Cola, P&G, Colgate, Unilever, Nestlé, Ford, Grupo Carso, GM, Cemex, Grupo México y Bimbo son presididas exclusivamente por hombres.

HeForShe es un programa originado en Naciones Unidas en 2014 para propiciar la igualdad de género. Hombres y niños debemos convertirnos en aliados en la búsqueda de los derechos de la mujer, construyendo un movimiento femenino en mancomunidad, diseñando e implementando una visión conjunta y global de igualdad de género en beneficio de la humanidad (www.heforshe.org).

La igualdad de género no es un asunto de concesión, sino condición natural a la sola existencia del ser humano, sin importar su sexo. Como dijo Chaz Bono: “El género está entre las orejas, no entre las piernas”, ¿no lo cree usted así?