Javier López
1 RECREAR
Verte jugar a la pelota el pasado sábado fue una gozada, cuando un artista toma el pincel y es capaz de realizar las obras de arte que tú hiciste en el mítico Estadio Azteca, no importan filiaciones, playeras, ni nacionalidades, uno debe rendirse ante tal sublime desparpajo y genialidad. Me voy a tirar la volada en señalar que a mi entender ha sido tu mejor juego en la Primera División, si bien no anotaste, yo en lo particular disfruté mucho más la maestría que nos regalaste asistiendo de todas formas a tus compañeros.
Tu pase de gol en la segunda anotación de tu equipo merece estar enmarcado en algún destacado museo, la mezcla de pausa, técnica, velocidad y precisión fue soberbia e inverosímil. El balón iba guiado a control remoto para sortear por elevación y dirección las piernas oponentes y arribar con delicadeza a los pies de tu compadre Isaac Brizuela, quien culminó la pieza con un poco de fortuna por el rozón final del defensor americanista. Observé en ti a un pulcro y osado director de orquesta con la playera diez en la espalda, que no es poca responsabilidad. Nos detonaste los sentidos de manera mayúscula, montaste una puesta en escena de esas que dejan a los asistentes por largos minutos aplaudiendo con fiereza sin darse cuenta hasta que el escozor en las manos resulta insoportable. Y por si algo pudiera faltar a tu enorme ejecución, apareció terminando el duelo en pleno césped tu mentor, el buen Matías Almeyda, te tomó del cuello y te dijo al oído disfruta. Apenas un comentario justo y atinado, tú habías logrado hacernos disfrutar, así que merecías disfrutar también la devoción de tus aficionados por ti y por tu excelsa presentación.
2 MATÍAS ALMEYDA
Quimérico
Desde los pocos días que llegaste a nuestro país me he convertido en un admirador de tu gestión, de tu discurso, de tu pragmatismo y de tu claridad de ideas. Debo decir que no compartí mucho tu aseveración culminando el juego contra el América sobre que tú confías más en los mexicanos que varios mexicanos, me pareció demagogia y una de las cosas que has exhibido aquí, allá y acullá es que vives alejado de ese ambiguo paraje. Tampoco me gustó tu extraña y rala barba, pero eso es estética y es abstracta. Hablando en serio, eres un fabuloso gestor del recurso humano. Sabes mimar, sabes exigir, sabes cobijar, sabes mandar, sabes hablar, lo haces todo bien dentro y fuera del campo. Tanto en momentos álgidos como en momentos candentes no pierdes la figura ni el estilo, no te embelesas con lo frívolo del resultado, entiendes la victoria y la derrota sencillamente como dos eternos acompañantes. A la distancia eres un buen padre para tus futbolistas, siendo lo más importante que identificas con meridiana claridad qué necesita cada uno de tus hijos deportivos.
Quien con un regaño despierta, quien con una palmada en la espalda reacciona, quien con una mentada se pone las pilas, no es que hagas diferencia, solamente entiendes la diferencia entre cada uno. El máximo ejemplo de esta loable potestad que ejerces es el caso de Javier López, lo has llevado con un tiento que pareces un prestigioso y añejo neurocirujano. Le has brindado tal atención y guía que con las brutales virtudes técnicas e intelectuales que posee, no se ha descarrilado un ápice del buen sendero. Tu varita mágica funciona por la convicción que generas en tus dirigidos, ven en ti a un igual y al mismo tiempo a una autoridad con sapiencia, eres un hombre coherente con lo que dices, piensas y actúas, y en un medio y en un mundo tan desorbitado eso es sumamente valioso y necesario.
3 PUMAS
Cariz
Había visto al equipo universitario por televisión y me despertaba dudas el nuevo proyecto, necesitaba observarlo en directo para recular en mi sentir o reafirmar mis inquietudes. Me tocó la transmisión en Tijuana de Xolos; sólido, justo e imperial líder general, contra los Pumas, y penosamente se fortaleció la segunda premisa, no vi una entidad universitaria con rumbo ni fondo deportivo. Hoy los universitarios ostentan el sexto lugar de la tabla general, mucho más por circunstancia que por desempeño. Cuando se dio la revolución gerencial, administrativa y deportiva se mencionó que se recuperaría la mística del ayer, inclusive en el primer juego de la temporada ante el Guadalajara, partido que no merecieron ganar ni cerca, se aseveró con brutal ligereza que la honorable mística universitaria había reaparecido. La realidad es que las modificaciones han sido en su mayoría en el organigrama, ya que en la cancha todavía no se palpan visos de mejora ni cambios sustentados.
Sin duda la posición en el torneo y la arrastrada que le pusieron al pávido Monterrey en Ciudad Universitaria podrían confundir el análisis hacia fuera, pero hacia dentro estoy cierto no existe manera que lo hagan. Me asustó observar en Tijuana a un equipo rebasado, que nunca encontró soluciones, que en la banca no atinaron a componer un descomunal desconcierto que duró una eternidad. Me dio la impresión de estar viendo a rígidos soldados que cumplieron las órdenes que se les encomendaron con la grotesca salvedad que las órdenes no sirvieron en lo absoluto. No vi a flexibles futbolistas entendiendo el juego, ni el vendaval, ni lo que pasaba, entiendo que la ayuda del banquillo nunca llegó, pero este club posee jugadores con el suficiente recorrido como para tomar decisiones dentro de la cancha y reagruparse, aspectos que jamás hicieron.
El nuevo modelo deportivo todavía no cuenta con trazos reconocibles ni confiables, esperando que lo fortuito de los resultados no empañe la debida lectura ni la autocrítica interna para que en algún momento este novedoso barco salga por fin de puerto con rumbo definido.