Jugar bien por encima de todo...
Cada quien en su propio ‘mundo’, en su ‘biósfera’, en el techo de su imaginación y de sus realidades, Luis Enrique y Ricardo La Volpe, sentados frente a los reflectores y a los micrófonos, defendían o intentaban defender lo indefendible: la necesidad de ganar por encima de cualquier estilo o condición de juego. Pero está más que claro que algunos no tienen la opción de escoger.
Vayamos por partes, por orden, por niveles. Cuidar las jerarquías siempre ha sido importante en la vida y en el futbol. El Barcelona se ha ‘disfrazado’ del verdadero Barcelona. Jugar bien al futbol no es una opción, es una necesidad impetuosa para un club de esos tamaños y de ese abolengo. El Barcelona, como esté -con Messi en genio, Neymar desbordando, Suárez en forma y aunque de pronto presente ausencias notables como ha sucedido en el medio campo con Iniesta y con Busquets-, debe respetar su estilo y su razón de ser, aquel equipo que era capaz de llevarnos a todos, a los aficionados, a los no tanto y a los que de plano encendían la televisión sólo en esa ocasión para caer en un trance emocional de la calidad, la estética y la efectividad de su futbol.
Ese fue el Barcelona que ha marcado generaciones y que ha establecido más que un club de nombres, uno de un sistema, que jamás tendría que verse traicionado. Luis Enrique no nos puede pedir que ‘veamos el bosque, el árbol, el cielo o las estrellas’. La realidad es que nadie concibe un Barcelona ganando, pero jugando mal futbol. Se le exige tanto una cosa como la otra.
Vamos ahora al piso de abajo, no sé qué tan abajo, pero seguro que descendemos: el América. La Volpe dijo la semana pasada en Tuxtla Gutiérrez que le gustó la forma, el funcionamiento de su equipo, pero que en México hay que hablar de resultados. La realidad es que el América ha ofrecido una pobre versión ante dos de los cuadros más modestos del futbol mexicano, y otra realidad es que el tiempo pasa y el América no termina por encontrar sus mejores condiciones futbolísticas.
A La Volpe, quien recién cumplió 65 años de vida, hay que recordarle que él fue traído a Coapa, en gran parte, por el estilo de futbol que su historial ha pregonado siempre. Yo no me imagino a La Volpe dándole más importancia al resultado que a las maneras. Sus equipos, bien o mal, muchas veces más en un sentido romántico que en un contexto tajante, tratan de jugar bien al futbol. Eso fue lo que siempre identificó al ‘lavolpismo’ por encima de otras corrientes futbolísticas en México.
Y el tema es más evidente en la antesala de un Clásico como el que viviremos este sábado. Chivas, con Matías Almeyda, ha logrado entender que las formas son importantes. El Guadalajara, con sus virtudes y también sus defectos, es uno de los equipos que mejor juega en el futbol mexicano. Tiene un proceder, una esencia que intenta seguir siempre más allá de que las condiciones del juego le favorezcan o no.
El Barcelona y el América, cada quien en su nivel, en su planeta, galaxia o sistema solar, requieren de una forma apropiada en la cancha y luego de obtener el resultado. Son equipos donde las procederes son fundamentales, por más que Luis Enrique o La Volpe quieran ver el vaso medio lleno o medio vacío.