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La cultura electoral, la deportiva y sus diferencias con las nuestras

Columna de Gerardo Velázquez 10-11-2016

Una mañana en donde la mirada de la población de la gélida ciudad de Columbus estaba perdida; fueron factor del cambio en la elección presidencial y aunque muchos, sobre todo estudiantes de la Universidad de Ohio State, celebraban cada estado ganado por Clinton, se convirtió en el foco de atención del martes por la noche.

Ohio es un estado conservador, donde el factor de cambio suele estar en los estudiantes y sobre todo en una universidad estatal tan grande e importante como lo es Ohio State. Ahí se vivió un ejercicio democrático auténtico y enriquecedor, donde alumnos recibían explicaciones por académicos especializados, donde la noche, la madrugada los sorprendió en medio de euforia, tristezas, pero también colapsados por lo que veían en las enormes pantallas que transmitían la señal de CNN y lo que escuchaban de sus maestros.

Una noche distinta para un reportero de deportes y que gracias a este maravilloso trabajo pudimos observar detalladamente lo que es una fiesta electoral, la euforia que produce y el sentimiento que desborda. Un ejercicio real de democracia pura donde hubo apertura y donde nada se esconde. En el enorme salón Archie M. Griffin se montó la casilla electoral más grande de la ciudad de Columbus; estudiantes entraban y salían, ejercían sus derechos.

Acercarse al encargado del salón y presentarnos como representantes de RÉCORD fue suficiente para que nos dejaran observar detalladamente cómo se hacen las votaciones en el país que se supone es el más democrático del mundo. Pude ver a medio metro las pantallas donde se vota, revisar el padrón electoral, platicar con votantes, con representantes de los demócratas, de los republicanos, en fin, nada tenían que esconder.

El lema de la Selección Nacional para este partido es: “El futbol es nuestro”, pues la “democracia es de ellos”. Pero estamos aquí para ver futbol, para tratar de entender en mi cuarta visita a esta ciudad en eliminatoria por qué no puede ganar la Selección Mexicana y siempre llego a la misma conclusión, a la diferencia abismal de cultura deportiva entre unos y otros, pues mientras los estadounidenses están concentrados, mentalizados en el partido, mostrando sencillez y amabilidad, en el campamento mexicano se siguen escondiendo, su departamento de prensa manda a zona mixta a jugadores que están en el futbol nacional y a nadie de los que juegan en Europa, hacen entrenamientos a puerta cerrada y mantienen poco contacto con los medios, quienes lo único que quieren hacer es transmitir a los aficionados el día a día de la Selección Nacional.

La temperatura cada vez está más baja, el viento característico que sopla con tanta fuerza en el estadio del Columbus Crew hará que el viernes por la noche el factor de congelación aumente. La hostilidad y el clima sí serán factor, y la gente se empieza a involucrar en el partido.

Cada minuto que pasa dejan atrás las elecciones y el partido eliminatorio se convierte en prioridad; te ven mexicano y te gritan “dos a cero, dos a cero”, algo que explicó muy simple Michael Bradley ayer: “No es campaña contra México el decir que ganamos siempre por el mismo marcador, pues si siempre pasa eso, es solamente que la realidad no se puede ocultar”, dijo el mediocampista ante los micrófonos de toda la prensa mexicana. Así que cada vez está más frío el clima, pero más caliente el partido.

La selección de Estados Unidos no sabe lo que es perder en este campo gélido del Crew y la Selección Mexicana estará seguramente improvisando en algunas posiciones, por lo menos ayer en el entrenamiento ‘secreto’ se supo que Juan Carlos Osorio probó a Carlos Salcedo y a Diego Reyes como laterales; claro, todo con el objetivo de saber quién puede tomar uno de los lugares porque Miguel Layún, ya sea por derecha o por izquierda, está asegurado.