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La falta de valor para reclamar justicia

gerardo 18-11-2016

Una Liga que intenta ser de primer nivel, que busca ser una potencia, resulta inverosímil que no haya trabajado entre torneo y torneo en darle credibilidad a su arbitraje, y no me refiero a los constantes errores que vemos en los partidos, sino al respeto a la autoridad. 

Después de lo que pasó en los Cuartos de Final del torneo pasado con Ricardo Ferretti enseñando la cartera al árbitro Francisco Chacón por la expulsión a Juninho, no hubo cambios en el reglamento y la Comisión Disciplinaria, que en aquel entonces sancionó con dos partidos al entrenador de los Tigres, vuelve a aplicar el mismo castigo a Tomás Boy por la misma acción denigrante ante el central Luis Enrique Santander.

Meses pasaron desde ese partido, tiempo suficiente para elaborar un reglamento más severo ante una de las peores faltas de respeto que puede recibir la autoridad, enseñar su cartera al silbante, insinuando que había sido un robo o estaba vendido. No se pueden tolerar este tipo de acciones, Tomás Boy sabía que al hacerlo solamente recibiría dos partidos de sanción, se pitorreó del reglamento que es demasiado ‘blandengue’ ante actos tan delicados. 

La Comisión Disciplinaria actúa bajo reglamento, lo que es terrible es que la Comisión de Arbitraje no trabaje internamente para exigir a la Federación que se aplique severidad en los castigos en este tipo de actos. Los árbitros se dejan ningunear por directivos, en la cancha los futbolistas hacen lo que quieren con ellos, los entrenadores les dicen de todo y hasta carteras les sacan, y su líder fue ridiculizado por los gritos de un presidente en cadena nacional y nadie hace nada. Exigir un reglamento con castigos ejemplares sería una buena iniciativa de este gremio que a veces parece tan unido, pero que en realidad está totalmente roto.

Perdieron la gran oportunidad para dejar de ser vistos como unos peleles que no son capaces de cimbrar a estos personajes que según las palabras de Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX, dañan la imagen del futbol mexicano. Lo de Tuca Ferretti, lo de Boy, es una falta grave y volvió a pasar desapercibido para los silbantes. 

Con la decisión de no cambiar de fondo los reglamentos, solamente provocarán que los insultos y desacatos a la autoridad sean cada vez más y pasen la línea que hoy han marcado Ferretti y Boy. Aunque qué podemos esperar si desde la misma redacción de la cédula arbitral no se determina el porqué de la expulsión del técnico y se limitan a decir que por insultar ‘soezmente’ a las árbitros.

Qué no se dan cuenta que Boy les llamó vendidos, porque el técnico del Cruz Azul se puede defender que se malinterpretaron sus acciones, como lo ha hecho ya anteriormente, pero la imagen es clara: sacó la cartera y la mostró hacia los silbantes, tanto así, que el cuarto oficial, Óscar Macías, de inmediato le llamó a Santander para que lo echara del campo.

Y se me ocurren otros adjetivos que en ese momento pudo utilizar Boy: rateros, ladrones. En fin. Si desde la Comisión de Arbitraje no tienen el valor para reclamar algo más en contra de este señor, qué podemos esperar de los integrantes de la Disciplinaria, que de nueva cuenta han marcado un precedente negativo al sancionar de manera tibia y absurda a este personaje, que no hace más que provocar a rivales, al público y ahora a los árbitros.

Todavía hay quien asegura que este tipo de hombres son los que necesita el futbol mexicano para darle sabor. Bueno, pues por solapar sus exhibiciones anteriores, ahora ha desafiado a la autoridad y los ha puesto como los cobardes de la película, ya que de nueva cuenta fueron tibios al momento de redactar la cédula y ni hablar de solicitar una sanción severa.

El problema no es Boy y su exhibicionismo, sino de quien se las permite al saber que a pesar de la gravedad del asunto, sabe que no lo castigarán con el rigor que deberían. Les da miedo, tienen pavor de aplicar las reglas que ellos mismos redactaron. Hoy nadie se acuerda del Código de Ética porque todos los afiliados y a quienes regía se lo pasaron por el arco del triunfo. Hoy ha quedado comprobado que son unos títeres y otra vez han hecho el ridículo.