La inconsistencia viste de amarillo
El Estadio Azteca tiene voz. Ruge. La afición del América abuchea, desaprueba y reclama. Ayer se descubrió que el cemento habla. “¡Fuera, La Volpe!, ¡fuera La Volpe!”, fue la demanda final de los inconformes aficionados. El futbol sepia de las Águilas confirma que la inconsistencia viste de amarillo.
El juego azulcrema sigue siendo primitivo. No ha evolucionado. Los esfuerzos ofensivos requieren fórceps. No hay un ciclo natural entre la gestación y la reproducción del gol.
Cecilio Domínguez y Oribe Peralta lo supieron cuando con una jugada llena de ilusión, triunfó la decepción. Oribe falló un gol, en el área chica, que un plomero con la pierna enyesada hubiera empujado. Fue la confirmación de que la puntería no le va al América.
Agustín Marchesín, en contraparte, fue ametrallado con balas de cuero, que encontraron un escudo impenetrable en sus manos. Se lanzó en un tiro libre con la convicción por delante, recorrió la portería y se tendió hacia atrás en un lance acrobático sin red. Canela y Acuña habían probado que el arquero azulcrema esta vez sí se había puesto dedos en los guantes.
Después Oribe fue propulsado por el instinto y tiró una diagonal hacia la derecha, luego picó el balón, pero Campestrini atajó con el rostro. El Puebla y su arquero daban la cara.
Esparza envió un misil teledirigido que estalló en el travesaño azulcrema. Marchesín voló desparpajado y desencajado. La pelota botó cerca de la línea. En ese entonces ya había retumbado por primera vez el sonoro reclamo de que el América “pusiera huevos”. Su afición no sabía de cortesías, ante tanta medianía…
El América pagaba con disparos desviados de Silvio Romero; Cecilio Domínguez, aún le pide permiso al recuerdo de Rubens Sambueza para desbordar y fintar por la banda izquierda. Oribe se tira por rutina. Las Águilas son eso. Una multiplicación de la opacidad. Una brújula descalabrada que no le da norte a los partidos.
Y así se consumió el tiempo, que esta vez cometió la gracia de transcurrir. Nadie se fue con nostalgia. Pocos recordarán un partido en el que el América fue la posibilidad de un equipo. En una semana de nueve puntos, sumó cuatro. La desconfianza es la antesala del Clásico Nacional. Y La Volpe lo dirigirá, aunque su afición le haya rescindido el contrato…