La prioridad es el negocio…
Escoger, sacrificar, preferir, siempre ha sido un problema complejo para el futbol mexicano. El orden de las prioridades de la Selección Nacional para el 2017 parece otra vez extraviado o presionado por los grandes intereses que eternamente afectan a nuestro balompié. El futbol mexicano vuelve a ‘chocar de frente’ ante sus propios negocios y compromisos comerciales.
La preocupación por la Eliminatoria Mundialista y la necesidad de cumplir económicamente en el área futbolística a la que pertenece, podrían terminar por estropear el maravilloso verano que se presentará en Rusia a través de la Copa de las Confederaciones. El futbol mexicano tendrá una nueva ocasión de probarse ante los niveles más desarrollados del juego. El Campeón de Europa, Portugal, con una figura como Cristiano Ronaldo al frente. El anfitrión, Rusia, que seguramente se esmerará en presentar un equipo competitivo y la posibilidad de llegar a Semifinales y jugar ante el Campeón del Mundo, una potencia llamada Alemania, o bien encontrarse con una revancha ante Chile, el Campeón de América y el mismo equipo que te aplastó, literalmente, el verano pasado. Imposible desperdiciar la oportunidad que se le presenta a México.
No creo que deban existir contratiempos como lo del 2013 para México en la Eliminatoria. Primero, porque la Selección Nacional ha encontrado una forma de jugar ante sus rivales del área, condiciones que demostró
impecablemente durante el proceso previo al Hexagonal y también en el inicio del torneo definitivo con buenos resultados en Estados Unidos y en Panamá. Y luego, porque los momentos son diferentes. Los rivales de México en la Concacaf (Estados Unidos, Costa Rica y Honduras) tampoco atraviesan por grandes momentos. Ello no quiere decir que clasificarse al Mundial será ‘un día de campo’, pero tampoco habrá que exagerar. México va a estar en Rusia 2018 como lo estuvo en Brasil 2014, a pesar de que, en un momento dado, ofrecía evidencias claras de no querer ir a ese Mundial.
El verdadero problema del calendario mexicano es la Copa Oro. A mí no me disgusta la idea de que de pronto Chivas se vista de verde, tal y como lo hizo el América en el Repechaje para Brasil 2014, y afronte el torneo de la Concacaf en Estados Unidos. No es una mala idea y al mismo tiempo es una idea que se da por una cuestión natural de lo que está pasando en el futbol mexicano. Chivas juega con mexicanos y es uno de los pocos clubes que se preocupa por el desarrollo del futbolista mexicano. Que tome la representación nacional sería una consecuencia normal de los tiempos que vivimos en el futbol doméstico. Pero habrá, seguramente, algunas voces que se quejen y existiría cierto riesgo de que, en un momento dado, se comparen las gestiones de Osorio y de Almeyda con los resultados del verano. Así es el futbol mexicano y así somos los mexicanos.
México sí puede y no quiere (no lo va a hacer) darle la espalda por completo a la Copa Oro. De tal forma, que fragmentará su energía, sus esfuerzos y su concentración entre Estados Unidos y Rusia. Y ello es un peligro, siempre ha sido un obstáculo que termina dejando a la Selección sin armas competitivas en el campo de juego. Osorio ha sido claro en que tiene 15 jugadores con el nivel apropiado para montar un equipo coherente con el nivel de juego para afrontar un torneo de primer nivel como lo es la Confederaciones. Si se esmera en quedar bien con los dos, puede sufrir lo que ha mismo que ocurrido en el pasado reciente con la Copa América y la propia Copa Oro.
Otra vez, es tiempo de elegir, pero el futbol mexicano no se atreve. Y no lo hace porque tiene miedo a quedar mal con los poderosos intereses que le rodean. Los negocios siempre han sido la prioridad de la Selección Mexicana. Para mí está claro el orden de prioridades del 2017: 1.- Jugar bien al futbol. 2.- La Copa Confederaciones. 3.- La Eliminatoria. 4.- La Copa Oro.