La Selección se despedazó sola
A Andrés Guardado se le olvida que el ridículo en la Copa América lo hicieron los futbolistas y el cuerpo técnico. Jugadores que descuidaron sus obligaciones y que dejaron la dignidad en el vestuario.
Ahora resulta que según Guardado, algunos periodistas y analistas esperaban que la Selección Nacional perdiera de esta manera para desparramar veneno.
Qué equivocado está Guardado y qué lástima que declare tal insensatez, porque se supone, y esa imagen teníamos de él, que es uno de los jugadores que mayor madurez ha mostrado en los últimos años, en las competencias recientes donde el fuego siempre estuvo al rojo vivo.
Con esto seguramente recuperará la confianza o apapacho de algunos aficionados que se dejen envolver por este discurso con el que todavía no explica, como nadie lo ha hecho, qué demonios pasó en la cancha de Santa Clara, California.
Una derrota, la más humillante en la historia del balompié mexicano, que no se ha explicado y se trata de olvidar con la disculpa maquillada de futbolistas que fallaron cuando tenían una gran oportunidad de demostrar que han cambiado, que han superado a quienes estuvieron antes de ellos. Resulta, sin embargo, que son la misma cosa y fracasaron igual.
Los medios no jugamos al futbol, tampoco esperamos que un equipo pierda, mucho menos la Selección Nacional.
El trabajo de los medios que analizan es decir lo que se ve en la cancha y lo que sucedió en ese partido ante Chile fue realmente vergonzoso, aunque ahora parece que a este señor se le ha olvidado y quiere tirar la culpa de su ridículo por otro lado.
Otra lección para Andrés: el que generaliza, absuelve, así que si va a decir algo, que lo haga con nombre y apellido.
Entonces, ¿la disculpa al término del partido contra Chile fue de dientes para afuera? ¿Planificada para quedar bien? ¿Se olvidó tan rápido y el rencor contra los medios lo hace declarar absurdos?
Ojalá esa vergüenza deportiva de la que habla le dure mucho tiempo y no se olvide, para evitar que tengan papelones como éste en un futuro y que la eliminatoria al Mundial de Rusia la jueguen como debe ser, como uno de los equipos más importante de la zona.
O acaso, ¿los reporteros de cancha que estaban en el juego fallaron en la marca o alguno de los narradores no cubrió sus perfiles de buena manera o se quedó mudo en la zona técnica solamente observando como el equipo se descomponía más y más?.
Lo más fácil siempre es endosar la culpa de un fracaso a los factores o actores externos.
¿Algún columnista ordenó las rotaciones o algún comentarista dejó que en la concentración estuvieran novias de jugadores?
Sigue sin existir autocrítica a lo sucedido y por lo visto no la habrá. Quizá este señor y muchos otros de los jugadores que estuvieron esa noche en ese 7-0 en contra, apelen a que con el tiempo el recuerdo se borre del colectivo y vuelvan a ser los bien queridos de la afición.
Por una derrota como esa no se necesitaba que los medios los despedazaran con críticas que no les gustan, se despedazaron solos.
No pueden engañar a la gente después de una humillación como esa y la gente, sin estar en los medios, les reprochará por mucho tiempo lo que dejaron de hacer.
Les reprochará, la poca dignidad con la que actuaron ese día y en eso no tiene nada que ver un periodista, narrador o reportero.
Eso se lo ganaron ustedes con el ridículo que hicieron y que ahora pareciera, quieren que se olvide como muchas otras cosas en nuestro futbol.