La serie del Clásico aún respira
El Clásico no es otra cosa que la multiplicación de las emociones de Liguilla, enmarcadas entre los vidrios de la intensidad bien entendida. Chivas se fue del Estadio Azteca con un gol arrebatado que le da ventaja, ante un América que, descansado en su futbol, tiene pulso y vida...
"Acabar una jugada es menos importante que crearla", decía Erik Cantoná, pero ayer William da Silva lo contradijo desde la rebeldía de sus pies, cuando edificó una pared con cincel, junto con Silvio Romero. Da Silva dio la sensación de ser una termita alborotada que carcomía toda la madera rojiblanca en su intrépido viaje hacia el área. Por eso, cuando recibió aquella prolija devolución, hizo de un toque de tres dedos bombeado, una definición de museo.
Chivas practicaba, hasta entonces, un futbol sepia, que si debía ser medido por los rastros de las yardas del juego de la NFL del lunes pasado, no habría arribado con frecuencia a la yarda 30, hasta que apareció un camuflado 'Gullit' Peña con un disparo al poste, que todo lo reactivaba...
Si en la semana Ricardo La Volpe ya había jugado el partido desde la palabra con dardos hacia el arbitraje, Paul Delgadillo, en consecuencia, debía hacerle caso a este consejo de Johan Cruyff: "No lleves el silbato en la boca mientras corras, llévalo en la mano: así tendrás más tiempo para pensar antes de pitar".
Pero cuando el joven Edson Álvarez atropelló a Peña, en el área, no había espacio para la meditación. Un penal más claro que las aguas del Caribe había sido marcado. Una cascada de muecas, manotazos y desaprobaciones del 'Bigotón', fueron el preludio de un disparo de Carlos Salcido, desde los once pasos, que en su viaje final tomó forma de anotación...
Un Rodolfo Cota, con ínfulas de René Higuita y pies desobedientes, tensaba la trama, mientras el desorientado y aturdido Samudio, que tras una conmoción merecedora de camillas, mandaba un disparo que le habló al oído al poste izquierdo del Rebaño.
Michael Arroyo no llevaba ni 47 segundos en el campo, cuando activó un tiro libre directo teledirigido al arco. En ese momento, habían más faltas que pases en la cancha.
El que patea mucho, piensa poco. Chivas lo supo. El gol de visitante le había apaciguado los ánimos ofensivos y entendió que no ganar, no siempre es perder...
Luego Alan Pulido hizo una recepción con el pecho, propia de Neymar, y una definición de tijera, acorde a su condición de delantero del Guadalajara, que terminó en Plutón, porque los lujos no saben de medianías...
Un supersónico Arroyo confirmó también que el banquillo que ocupa al lado de Oribe Peralta tiene asientos incómodos para la justicia. Michael tuvo en sus pies la ventaja que murió en los guantes de Cota, en una serie que respira...