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La violencia no se negocia

Columna Gerardo Velázquez de León 28-02-2017

La Federación Mexicana de Futbol, Liga MX, Comisión Disciplinaria y todos aquellos que estuvieron involucrados en la “investigación”, que derivó con los paupérrimos castigos anunciados ayer en Toluca, tuvieron en sus manos poner un alto a la violencia, pero lo peor de todo, es que abrieron la puerta a que en el futuro, los clubes entablen negociaciones para que no les sancionen como merecen, por más barbarie que se viva en sus estadios.

Si proteger su producto es no sancionar con severidad, se equivocan. Mientras el público siga acudiendo a los estadios y consumiendo por televisión la Liga MX, a estos señores no les importa a lo que estén expuestos esos aficionados ante sus pobres medidas para erradicar los actos violentos de los estadios. 

Hasta antes de la conferencia de prensa en Toluca se había llegado a la conclusión de que el veto sería de tres partidos, decisión sensata que se basaba conforme a lo ocurrido en aquella noche de viernes, en la que todos fallaron, porque nadie se salva en esto. Pero algo ocurrió, alguien presionó para que echaran para atrás su decisión y volvieran a quedar como los corruptos que son. Es un futbol donde la negociación, el cabildeo, es más importante que los reglamentos. Poner a sus barras en la mesa de negociación ya es una medida desesperada de ambas directivas.

Después de una barbarie así se esperarían, más allá de castigos severos, medidas extremas para garantizar la seguridad de los verdaderos aficionados al futbol. Detectores de metales en la entrada de los estadios, impedir la venta de alcohol en el interior del inmueble, prohibir la entrada a las barras visitantes, hubieran sido buenas medidas ante tal desorden que se vive cada vez que hay violencia. Medidas reales que si no las aplican en la Liga, deberían ser las autoridades locales o federales quienes las apliquen, aunque sean poco populares.

Porque historias de compromisos no son suficientes. Veracruz promete que no volverá a ocurrir algo así y tener mejor seguridad en su estadio, es demagogia barata y que no debemos aceptar como el principal argumento para dejar este episodio como una anécdota más. Eso es lo que los directivos quisieran, pero este tipo de situaciones no se pueden borrar de la memoria colectiva.   

Como tampoco se puede borrar el día que en un Clásico en el Estadio Azteca, un hombre fue brutalmente golpeado por policías, según manifestó él mismo. No se puede olvidar que un hombre murió cerca del Sergio León Chávez por problemas relacionados con un partido de futbol, o un chico que regresaba a la Ciudad de México después de la visita del América a Querétaro. 

Porque aunque estos acontecimientos no fueron dentro del estadio, ocurrieron por el entorno al futbol. Entonces qué esperan, que realmente se presente algo así en las tribunas. En Veracruz estuvieron cerca con aquella imagen del picahielo, pero ni siquiera eso los hace entender la gravedad del asunto y se mantienen con sus tonterías. 

Las multas económicas son de risa y para tipos como Ricardo Ferretti son quitarle una propina. Además, este señor ya dirigió en la jornada anterior, lo cual hace más grave el ridículo de ahora castigarlo por dos partidos.