Lo hecho, hecho está
Estamos a sólo 15 días del Maratón de la Ciudad de México, una de las competencias más esperadas por corredores nacionales e internacionales. Tras meses de entrenamiento, la recta final puede estar llena de emociones, ya sea que el ánimo vaya creciendo día con día o que el tiempo se convierta en una tortura china.
Estas dos semanas el nivel de entrenamiento debe de bajar, se trata del famoso periodo de tappering donde la cantidad de kilómetros a correr disminuye considerablemente, para que el cuerpo se recupere de la larga preparación. Y es justo en este punto donde la mente puede jugar en nuestra contra. Correr es un ejercicio que requiere fuerza física, pero también mucha fuerza mental.
Las piernas pueden hacer un gran trabajo, pero sin ayuda del cerebro, tienen cierto límite. Por lo que es muy importante mantener bajo control nuestros pensamientos, tanto para el maratón, como para el entrenamiento. Debemos evitar que el juego mental nos haga dudar del trabajo hecho o de la capacidad para enfrentar el reto.
Los días previos a una competencia, es normal sentir un poco de nerviosismo que nos puede llevar a pensamientos de duda, a recordar el entrenamiento que nos saltamos o incluso a percibir dolores que no habíamos sentido en todos los meses entrenando. El nerviosismo también puede causar resfriados premaratón, que debemos tratar de evitar a toda costa.
Una de las formas de mantener estos pensamientos negativos a raya, es concentrarnos en lo que sí podemos controlar, concentrarnos precisamente en el plan que seguimos, en los muchos meses que nos esforzamos (sin importar que no pudimos hacer dos o tres sesiones). Lo ideal es que en el periodo de tappering pongamos atención a los pequeños detalles que sí están bajo nuestro control, como son llevar una dieta adecuada, sin saltarnos ninguna comida, ya que esto puede causar la pérdida muscular. También se deben cuidar las horas de sueño, el tener descansos adecuados y no querer compensar algún entrenamiento que nos faltó. Lo hecho, hecho está. No es momento de correr lo no corrido. Y por último, es básico cuidar la hidratación todos los días. Evitar las bebidas alcohólicas y el café en exceso, con la intención de llegar a la competencia bien hidratados.
La idea es concentrarnos en las cosas que incrementan las posibilidades de tener una buena participación en el maratón.
Concentrarnos en el día a día y en lo que sí hicimos durante el entrenamiento, nos distrae de la preocupación de lo que estamos por hacer. Al final, no podemos controlar todo lo que influirá en el logro de la meta. Así que sabiendo que cada maratón es una aventura impredecible (y si es el primer maratón, aún más) elijamos apegarnos al plan, recordar que el entrenamiento está hecho y que daremos el mejor esfuerzo. ¡Éxito!