Los cerillos de Paco
“Nosotros somos los más pequeños, los más mierdas de la categoría somos nosotros, cuando no perdamos esa perspectiva igual podemos competir con el resto”, esto declaró Paco Jémez, cuando dirigía al Rayo Vallecano y acababa de perder 5-0 frente al Atlético de Madrid, en agosto 2013. Apenas era la fecha dos del certamen y con su frontal estilo para declarar, ya había encendido la alerta en el humilde club madrileño.
Ese tipo de declaraciones tan lapidarias siguen lejanas de su día a día en el futbol de México, quizá porque el pretexto de ser el más endeble de la categoría en presupuesto y potencial no coincide para nada con lo que representa el cuadro cementero en la Liga MX, a comparación de lo que es el conjunto de Vallecas en España.
Evidentemente y guardando distancias entre competencias, su paso por Cruz Azul ha dejado más estética que resultados, esto para un equipo con la exigencia absoluta de ser campeón de Liga, no sirve de nada.
Tras la macabra caída en Veracruz, equipo que venía de cinco derrotas consecutivas, Jémez declaró: “No hemos merecido más. El discurso sigue siendo el mismo, no cambia. Los resultados son los que son y sabíamos que en eso no teníamos margen de error. Hoy, donde estamos, es por los merecimientos. Iniciamos mal la Liga y nos obliga a ganar en todos los campos donde tengamos que ir. Estamos en el puesto 14 o 15, es lo que merecemos. No nos van a dar un premio por merecer más. Cada vez se nos acaba el tiempo y tenemos menos margen de error”.
Increíblemente, viviendo con sólo 10 puntos a falta de seis fechas, el Azul todavía depende de sí, el asunto es que ya no puede titubear ni una sola vez más. Debe ganar todo lo que resta, y así con 28 unidades se estacionaría en la Liguilla; sin embargo, basta una derrota más o un par de empates en el camino para ver la calculadora y poner la veladora.
El asunto es cómo hará la escuadra celeste para acumular seis triunfos si no logra ganar dos encuentros consecutivos en Liga desde agosto de 2015. Sí, hace 19 meses que no hace algo que cualquier otro equipo de Primera ha logrado desde entonces y es ahí donde los inminentes problemas de descenso toman forma y fondo; vaya, se entienden.
A Jémez, una hipotética vuelta olímpica en Copa, le servirá para su currículum, pero a Cruz Azul no. Cierto es que con la gran posibilidad de seguir vivos en ese torneo no deberían dejar de lado la chance de luchar por el trofeo, más allá de que no amilane la tristeza ni necesidad primaria de ese club.
Paradójico suena que los equipos de Paco lo que peor hagan es defender, siendo que él fue defensa. Si bien el déficit grande en este proyecto parece ser la contundencia de cara a puerta rival, nadie se puede sustraer de la endeble sustancia en retaguardia que maneja la escuadra del español.
Momento límite y sin vuelta atrás para un Cruz Azul que no abandona la miseria. Jémez se niega a utilizar los cerillos que en muchas ocasiones acostumbró portar en sus conferencias de prensa, quizá porque no quiere perder los buenos modales en México, a menos que esté esperando una mejor oportunidad para hacerlo.