Matrimonio colecciona muñecas inflables
REDACCIÓN RÉCORD
Bob Gibbins vive con su esposa Lizzie, es mecánico de profesión, y tiene como hobbie coleccionar muñecas incluyendo maniquíes, muñecas sexuales de látex, y de silicón.
"Disfrutamos mucho disfrazarlas", cuenta su esposa, quien además asegura que no existe ningún tipo de atracción sexual.
En realidad, su placer es estético. Una vez al mes van de compras para adquirir nuevos trajes, pelucas y maquillaje para las muñecas, que hasta ahora les ha costado unos 140 mil dólares. De hecho, cada traje puede llegar a costar 10 mil dólares.
Bob, de 60 años, es padre de dos hijos, y tiene un gusto especial por Patsy, su muñeca favorita. Sin embargo, se cansa de aclarar que no le interesa tener sexo con sus "chicas".