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Me dijo un pajarito...

Columna José Luis Caballero 03-09-2017

Con esta ridícula expresión acuñada por el dictador Maduro, José Narro, aspirante a la candidatura a la presidencia, anticipó que el PRI ganará la elección del 2018. Permítanme darles la pésima noticia de que Narro no está del todo equivocado. Ese partido está muy lejos de encontrarse derrotado, teniendo amplias posibilidades de mantenerse al frente del gobierno federal por otros larguisísisimos seis años. Y esta afirmación no obedece ni cercanamente a razones de un desempeño correcto del actual gobierno, caracterizado por la rampante corrupción, la más absoluta impunidad y por la manifiesta ineptitud de muchos de sus integrantes, sino porque como sucede en el juego de ajedrez, las piezas se han venido acomodando a su favor paulatinamente.

En esta contienda política, la regla del ‘fair play’ es absolutamente inexistente, siendo legales toda clase de golpes, desde aquellos dados por la espalda, los asestados a los bajos, la nuca y cualquiera otra parte del cuerpo en donde puedan causar el mayor daño posible, hasta aquellos que destrozan la reputación del partido o precandidato opositor. Todo absolutamente se vale, se puede y se pone en práctica cotidianamente.

El PRI, con la generosa ayuda del gobierno federal, pulverizó la reputación de Ricardo Anaya, uno de sus más poderosos contrincantes políticos, a través de una muy conveniente investigación periodística publicada en el ‘Granma Mexicano’, en la que, con lujo de detalle y escrituras en mano, detalló la existencia de una fortuna inmobiliaria tanto de Anaya como de su familia política, construida en muy pocos años, a decir del diario capitalino, con la participación protagónica del presidente panista. Sin haberse sobrepuesto aún a dicho golpe bajo, la madrugada del pasado viernes, el PRI le asestó uno más, al nombrar presidente del Senado al “panista” Ernesto Cordero, quien junto con Gil Zuarth y Lozano encabezan la disidencia (traición, la llaman muchos) del ‘blanquiazul’, y de quienes se dice profusamente en redes sociales servirán como patiños del PRI para aprobar, en ‘fast track’, el nombramiento del #FiscalCarnal. La fractura del PAN, y en especial la de Anaya, beneficia de forma directa al revolucionario institucional. Ni duda cabe al respecto.

Y en lo tocante a MORENA, quizá el contendiente que más pudiera preocupar al partido aún en el poder, las prácticas oscuras, antidemocráticas y autoritarias de AMLO evidenciadas en la imposición de Sheinbaum a la precandidatura del gobierno capitalino, han generado que Monreal, un experto en esos menesteres, esté amenazando con salirse del corral, provocando un cisma en ese partido, que presumía ser diferente a los demás, cuando en realidad, sólo es más de lo mismo.

A Mancera lo menciono únicamente porque de haber existido la mínima posibilidad de contender (nunca de ganar), ésta quedo absolutamente ahogada en el Deprimido de Mixcoac, inundado a sólo tres días de su inauguración.

A río revuelto, ganancia de priístas. El tiempo lo confirmará.