Medriocre
“El América depende de sí mismo”, me sostiene, casi retándome, un entusiasta y apasionado aficionado de ese equipo de cara a lo que será la última fecha del campeonato regular. Y sí, estoy seguro de que ése podría ser el gran y complejo ‘problema’ del futbol mexicano: que algunos, como el América, dependen de sí mismos.
El torneo mexicano ha vuelto a mostrar sólo una parte de su realidad. Puede que sea una competencia emocionante, pero también tiene amplias y profundas lagunas de irregularidad e inconsistencia que nos conducen directamente a un diagnóstico: mediocridad.
Hagamos matemáticas para ver si las cuentas terminan saliéndonos: a falta de sólo tres puntos por disputarse, ocho equipos están todavía buscando la posibilidad de una clasificación. El Campeón (Tigres) y el subcampeón (América) -octavoy séptimo- actualmente no están asegurados en la batalla final.
Seis equipos, por otra parte, aspiran a ser líderes generales y el tema del descenso se define entre Chiapas, que cayó al último en la Fecha 16, Morelia y Veracruz, estos dos, incluso, con aspiraciones de meterse a la lucha por el título. Qué bonito panorama, por no decir ‘qué bonito desmadre’.
Busquemos, hurguemos en la tabla general para ver si encontramos alguna pista de una condición real, auténtica, que nos pueda indicar el rumbo del campeonato y del trofeo.
Tijuana es líder general con 28 puntos. Ha hecho una temporada por encima de sus posibilidades. El plantel no corresponde a lo que dictan sus números. Es el equipo más goleador con 29 tantos, pero su defensa recibe 22. Miguel Herrera ha vuelto a conducir al club fronterizo hasta los primeros sitios.
El año pasado, apenas en su debut de Liguilla, se llevó tres en León de los que jamás pudo recuperarse. ¿Quién asegura que no pasará lo mismo esta vez?
El Monterrey aparece como número 2. Mohamed tiene un plantel lleno de grandes figuras -Dorlan Pabón, Rogelio Funes Mori, Carlos Sánchez, Edwin Cardona- y quizá uno de los cuadros más equilibrados en cuanto a lo que produce y lo que defiende.
El problema es que los Rayados muchas veces dan la idea de ser poco arriesgados, por no llamarlos tímidos o timoratos en su juego. Fuera de casa bajan notablemente sus condiciones. ¿Usted apostaría por ellos para el campeonato?
El tercero es Atlas, que tras dos años y un gran trabajo del Profe Cruz, está de vuelta en una Liguilla. El equipo rojinegro juega bien por momentos y se ha vuelto un cuadro efectivo, que pelea y corre a buen ritmo, pero su último campeonato ocurrió hace 66 años (en 1951, para ser exactos). Ese dato dice demasiadas cosas.
El cuarto hoy en la tabla general es Chivas, tal vez el equipo que mejores condiciones de futbol ha mostrado a lo largo del campeonato, pero ha sido víctima de la inconsistencia. Las lesiones y el trajín físico (jugaron y ganaron la Copa MX) han mermado al equipo de Matías Almeyda. Un cuadro sin gol no es garantía de nada.
El quinto es el Toluca. Hernán Cristante, en su segunda temporada, la primera completa, ha hecho un trabajo asombroso, pero ha tenido que luchar ante la indisciplina -perdió a Rubens Sambueza y a Enrique Triverio por decisiones de la Disciplinaria- y a las bajas de juego de su propio plantel.
El Toluca ha perdido cuatro juegos como local. Y cuando La Bombonera no tiene certeza, tampoco lo tiene el futuro de sus Diablos Rojos.
El ‘electro’ del número 6 en la tabla lo dice todo: diez juegos empatados (de 16 jugados), 23 goles a favor, 18 en contra. Chepo de la Torre se la ha ingeniado para que él y Santos Laguna vuelvan a la Liguilla, pero no existe la certeza de nada. Con empates no se llega a levantar un trofeo.
América y Tigres están en las posiciones 7 y 8, y sí, dependen de sí mismos, y ése es el problema. Los dos equipos que protagonizaron en diciembre del año pasado una de las Finales más emotivas, no ofrecen hoy seguridad de nada.
Y enseguida, Morelia, Pachuca, Veracruz, León y Necaxa, que no deberían tener cara para aspirar a una Liguilla por el campeonato.
Las razones son difíciles de comprender. Puede que el formato del torneo genere cierta confianza en el entrenador o en el futbolista y les haga jugar de alguna manera distinta en el campeonato y que ello provoque una irregularidad asombrosa de una jornada a otra.
Puede, también, explicarse en que existe una paridad entre la mayor parte de los cuadros, cosa que no pueden presumir la mayoría de las Ligas más desarrolladas en el mundo futbolístico.
Pueden ser muchas cosas, pero la verdad es que el futbol mexicano es incierto. Para algunos, cerrado, enigmático, emotivo y cardiaco hasta el último momento, Para otros, yo levanto la mano, diríamos, mediocre.