Melbourne, parte 2
Hace cinco años y medio, la sala de prensa del Albert Park de Melbourne no daba crédito a lo hecho por el novato mexicano Sergio Pérez: en la primera carrera de la F1 con llantas Pirelli -en ese momento una incógnita de rendimiento-, Checo fue el único piloto que sólo paró una vez en pits, lo que le valió terminar séptimo aquel GP de Australia (seguro también lo recuerdan, horas más tarde fue descalificado por un detalle técnico en su Sauber, aunque esto no influyó en su ‘performance’).
Lo de ayer en Singapur fue igual de colosal. En la demandante pista de Marina Bay, el hoy experimentado Pérez dio cátedra al recorrer 182 kilómetros con el mismo set de neumáticos. Una locura. De paso, cruzó la meta en el sitio ocho, tras arrancar nueve puestos más atrás. Demostración de primerísimo nivel.
La F1 tiene bien claro el talento y capacidad de Pérez, y la parrilla está al pendiente de lo que él y sus patrocinadores decidan hacer en 2017. El anuncio de su permanencia en Force India desatará el movimiento de fichas, el reacomodo de asientos. Checo sería un alto valor para Williams o Renault, pero ninguno de ellos le ofrece, en el mediano plazo, la posibilidad de pelear por un Mundial, algo para lo que Pérez ya está calificado.
Cierto, Force India tampoco peleará un título, pero las otras dos opciones demandarían al mexicano un compromiso a largo plazo. Force India, en cambio, es aún el lugar idóneo para dar el esperado salto.