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México: el sueño del 2026

México: el sueño del 2026

El tercer Mundial en la historia de México y del futbol de nuestro país está a la vista. Lo que sigue sin aparecer es un plan y, al mismo tiempo, una esperanza de que el balompié de aquí termine aprovechando la maravillosa bendición de la condición geográfica y económica que tiene para dar el siguiente paso en la cancha.  

Quedan poco más de nueve años para la inauguración del Mundial de 2026. México, Estados Unidos y Canadá han anunciado ayer, en Nueva York, una candidatura conjunta que podría tener mucho éxito en sus intenciones de obtener la sede. 

El tiempo, como bien dicen, se va volando. Ahora, al margen del esfuerzo y el proselitismo que harán las tres federaciones, está la necesidad urgente de sentar las bases de un proyecto que pudiera -si no garantizarle- ayudar a México a aproximarse a la mejor Copa del Mundo -futbolísticamente hablando- de su historia.  

En nueve meses se gesta el maravilloso milagro de la vida humana. En nueve años... ¿puede México ‘gestar’ otro milagro: el sueño de un semifinalista en el Mundial? Nadie dijo que sería fácil conseguirlo, pero desde que tengo uso de razón, en el futbol mexicano se habla de un potencial jamás explorado y realmente aprovechado. 

Se habla de desperdicios, de un balompié que parece tomar siempre decisiones equivocadas, que cuida más el dinero que el deporte y que en apariencia cuenta, casi siempre, con futbolistas, con materia prima, que dentro de nueve años -si se les cultiva y apoya como debe ser- pueden terminar encabezando un grupo competitivo en la cancha de juego. 

El Mundial de 2026 es bienvenido para una tierra llena de pasión y de amor por este juego, pero también es momento de que México se dé el tiempo para lanzar una cruzada donde intente ser protagonista del juego.  

He aquí nueve decisiones que a mí, en lo personal, me parecerían urgentes y necesarias para encabezar un plan de esperanza del futbol mexicano en el 2026. 

Nueve años, nueve decisiones... 

1. Nombrar a Jesús Martínez, presidente del Pachuca, como el encargado general del proyecto ‘México: el sueño del 2026’. No hay nadie que pueda encabezar mejor esta intención. Jesús tiene ya una larga experiencia en el futbol mexicano.   

Sabe diferenciar entre asuntos de negocios y asuntos deportivos. Se rodea de las personas adecuadas y toma decisiones inteligentes (basta con ver lo que ha generado a través del Grupo Pachuca). Aprovechar el conocimiento, la sagacidad y la valentía de Martínez podría darnos, finalmente, al dirigente que por tanto tiempo ha esperado este balompié.  

2. La continuidad de Juan Carlos Osorio. Ya, sin necesidad de pensarlo más. El entrenador le ha dado certeza de resultados a México y va en camino de ofrecerle también una condición futbolística en la cancha. 

La continuidad nunca ha estado cerca del futbol mexicano. Es tiempo de probarla. Dar un contrato al colombiano de aquí y hasta el final del Mundial del 2026 y respetarlo, más allá de los buenos o los malos momentos. 

3. Crear un ‘Comité de entrenadores’ que tomen decisiones futbolísticas sobre temas de la Selección. Que sean ellos, en estrecha cercanía con Osorio, los que den seguimiento a jugadores, a Selecciones Menores, a convocatorias.  

¿Nombres? Hay suficientes y de gran valía: Mejía Barón. Hugo Sánchez, Lapuente, Vucetich, La Volpe, Ferretti, Enrique Meza, Bora Milutinovic, que son personajes que conocen la cancha tomando decisiones que tienen que ver directamente con aspectos de cancha y no de negocios.  

4. Contratar a Ricardo La Volpe para que trabaje como responsable de un grupo selecto de 30 o 40 futbolistas de entre y 18 y 21 años de edad. Los mejores prospectos de México.  

Que La Volpe, con su gran conocimiento, termine de hacerlos crecer como futbolistas. Crear un vínculo para que ese selecto grupo se prepare con un objetivo: dar el cambio que el futbol mexicano requiere.  

5. Nombrar a Rafael Márquez como gerente de las Selecciones Mexicanas. Nadie lo puede hacer mejor que él y puede ayudar más desde ahí que desde la cancha. Márquez puede ser el enlace ideal entre los entrenadores, La Volpe, Osorio y los futbolistas. 

6. Acabar de tajo con la regla 10/8. Urge una reglamentación que en tiempos de globalización dé certeza al futbol y a los jugadores mexicanos de que su Liga, su propia Liga, les dará las oportunidades que necesita para mantener su desarrollo.   

7. Que Televisa ceda el ‘manejo deportivo’ de las Selecciones Nacionales. Los clubes deben tener el control del representativo en cuanto a temas futbolísticos.  Durante 50 años o más, dicha televisora ha manejado a la Selección. Los resultados no han sido los esperados. Es tiempo de buscar otro horizonte. 

8. Romper o limitar el contrato con SUM (US Soccer) y buscar que el equipo tenga más y mejores juegos de preparación o fogueo en un nivel competitivo mayor. Europa, Sudamérica, Asia. Es tiempo de dejar la comodidad y los dólares de Estados Unidos. Buscar mejores rivales. Aprovechar que la base de la Selección Mexicana está en Europa. 

9. Fomentar que los clubes trabajen e inviertan más en el desarrollo de jugadores en sus fuerzas básicas. No puede el futbol mexicano seguir dependiendo de generaciones espontáneas.

Necesita un proyecto sustentable hacia el futuro. La producción de la materia prima es esencial para no depender jamás de nada ni de nadie. Y exportar más rápido a los futbolistas. Soltarlos para que crezcan y se desarrollen en otros niveles del juego.   

Suena bien y bonito

Me parece increíble que los aficionados mexicanos, los verdaderos dueños del balón, tengan la oportunidad de disfrutar de un tercer Mundial en la historia. 

Habrá personas que, sorprendentemente, habrán atestiguado, con sus propios ojos, tres Mundiales en su vida, pero también necesitamos ya, con urgencia, un plan distinto -porque los anteriores, si existieron, han fracasado- para tratar de colocar al futbol mexicano en el nivel donde lo han puesto sus negocios, su estructura y su infraestructura.

Se lo debemos al futbol, a los aficionados, al legado, al futuro: México: el sueño del 2026.