Mr. Amigou
Donald John Trump es ya el presidente número 45 de los Estados Unidos de América, país con el que, hasta el pasado viernes, nuestro intercambio comercial ascendía a poco más de 500 mil millones de dólares, siendo México el tercer socio comercial de ese país, después de China y Canadá, y el segundo mercado más importante de exportaciones de productos norteamericanos. Con cerca de 3,140 kilómetros de frontera común, se afirma que más de un millón de personas y trescientos mil vehículos cruzan diariamente la frontera entre ambos países. Pero eso fue hasta el pasado viernes. El futuro de la relación comercial entre ambos países no sólo es incierto, sino sombrío para México.
Trump llega a la presidencia con 70 años de edad, el mayor número de años que ha tenido un presidente de aquel país al tomar posesión, y con el índice más bajo de popularidad de la historia, con apenas un 40% de aceptación, contra un 65% que tuvo Barack Obama 8 años atrás. En su propuesta de gabinete no hay un solo latino, algo que no sucedía desde el mandato de Ronald Reagan.
Ha tomado posesión un presidente con una política proteccionista que, desde meses atrás, ha causado ya un importante y negativo efecto en México. Las amenazas al sector automotriz, que derivaron en la cancelación de inversiones por casi 2,500 millones de dólares a cargo de Ford y General Motors, las cuales se traducirían en la creación de empleos directos, son sólo parte de muchas otras acciones que tomará en sectores industriales que decidan emplear a México o a otros países para la fabricación y posterior importación de producto manufacturado hacia los Estados Unidos. Ya lo dijo el nuevo secretario de Comercio, Wilbur Ross, “hemos hecho lo necesario para debilitar al peso” y continuaremos con otras acciones en defensa de los intereses norteamericanos. Durante el Foro Económico Mundial de Davos, Xi Jinping, presidente de China, señaló hace apenas unos días que, en un mundo interconectado, las medidas proteccionistas equivalen a vivir en un cuarto oscuro, cuando la luz y el aire están en el exterior, en clara alusión a lo que Trump ha anunciado que implementará.
Se vienen momentos difíciles en la relación binacional. Donald Trump no es, ni será, el Mr. Amigou que México requiere en momentos igualmente aciagos, ni hacia quien nuestro gobierno, a la fecha, haya dado la menor muestra o señal de saber cómo enfrentar el huracán que pronto, muy pronto, golpeará nuestras tierras. Se gesta ya un movimiento denominado “Primero lo Nuestro” en Guadalajara, en claro impulso a la adquisición de productos hechos en México y el fortalecimiento de la economía de las familias de este país. Nuevamente es la sociedad civil, ante la inoperancia del gobierno, quien toma la iniciativa. Que sea para bien.