Nada en contra para México
Nunca tanta tranquilidad al llegar a San Salvador para un partido eliminatorio, nada que ver con las pasadas visitas de la Selección Mexicana de futbol a esta ciudad, donde su gente ahora demuestra no estar dispuesta a entregarse como en ocasiones anteriores.
El vetusto estadio Cuscatlán apenas tiene vendidas 6 mil 900 localidades de las 53 mil que están disponibles. Ven tan lejano vencer a México como el Mundial de Rusia 2018 y Ramón Madariaga presume que ya eliminó a una Selección Mexicana para unos Juegos Olímpicos, ni aun así despierta una afición que siempre ha sido hostil, guerrera, entregada y apasionada por su selección de futbol.
Algunos arreglos al estadio Cuscatlán para recibir lo que puede suponer el último partido eliminatorio del proceso para la selección salvadoreña: baños y sala de prensa fueron remozados, pero aun así muestra excesivas carencias, un estadio al que parece que uno regresa en el tiempo.
Juan Carlos Osorio planificó este partido con muy pocas horas de presencia en San Salvador. Llegarán hoy al mediodía, reconocerán el campo, hablará ante los medios, irán a descansar al Hotel Intercontinental y el viernes al partido y directo al aeropuerto, menos de 40 horas son las que pasarán en este país centroamericano.
Mucha humedad, poco calor. Lluvia ligera, pero constante, las condiciones que prevalecerán hasta el viernes por la noche. Ése no será factor, como tampoco debe ser el nivel de la selección de El Salvador, llena de jóvenes y donde su gran estrella juega para el futbol de Islandia. Los miedos del 0-7 serían la única arma en contra de la selección de Osorio, que en esto de la eliminatoria mucha fortuna ha tenido a su lado. Ni en San Pedro Sula fue el calor inaguantable de otras veces, ni en Vancouver se sintió el frío que afectará en el equipo. Ahora en el Cuscatlán ni el lleno se espera.
Por todo esto y por venir de la peor humillación de la historia del futbol mexicano, la obligación no es solamente ganar, sino demostrar que la depresión pasó, que hay nuevas ideas y mayor disciplina, más seriedad y compromiso por parte de los futbolistas y que el entrenador ya debe tener bien aprendido que los experimentos en una selección de futbol sirven para maldita la cosa. Si la selección no sale convenciendo de San Salvador y que está recuperada, de nada servirá haber mantenido al entrenador después de la masacre.
Hay una alta responsabilidad en juego, pero sobre todas las cosas, la credibilidad de este equipo está en juego. Los factores externos le favorecen, los futbolistas tienen mucho mayor cartel y experiencia que los rivales y el entrenador está aquí para llegar al quinto partido del Mundial del 2018, así que deben aprovechar y dejar una imagen totalmente distinta a la alicaída estampa de Santa Clara, California.