Neymar cumple sueño de abuelita en el futbol brasileño
La emoción se apoderó del corazón de una abuelita brasileña que había hecho un pedido tan sencillo como profundo: no quería morir sin conocer a su ídolo. El sueño de María, ferviente hincha del Santos FC, finalmente se hizo realidad gracias a un encuentro inolvidable con Neymar Jr, quien no solo la recibió con cariño, sino que la envolvió en un abrazo que conmovió a todos los presentes.
María, reconocida en su comunidad por su fanatismo incondicional, había declarado días atrás que su mayor deseo era conocer al delantero diciendo “Si conocía a Ney, podría morir en paz”. Sus palabras, cargadas de ternura y nostalgia, se viralizaron rápidamente en redes sociales, despertando una ola de solidaridad entre aficionados del club.
La historia llegó hasta el entorno del futbolista, quien en la previa del duelo entre Santos y Associaçao Esportiva Velo se enfundó en un abrazo con María, visiblemente emocionada, apenas podía contener las lágrimas al ver a su ídolo.
¿Cómo fue el motivo momento?
Neymar se acercó a la mujer y, sin mediar muchas palabras, la abrazó con fuerza. La imagen del futbolista “enfundado” en ese abrazo sincero recorrió el país y se convirtió en símbolo de humanidad más allá del deporte.
“Ahora sí puedo estar tranquila”, alcanzó a decir María entre sollozos. El delantero la escuchó con atención, le tomó las manos y compartió algunos segundos de conversación que estuvieron llenos de risas, recuerdos y agradecimientos mutuos.
Como parte del encuentro, el jugador le obsequió una camiseta oficial firmada especialmente para ella. La abuelita la recibió como un tesoro, la besó y prometió guardarla “como el recuerdo más importante de mi vida”.
Un gran gesto
El gesto fue celebrado por hinchas y usuarios en redes sociales, quienes destacaron la humildad del futbolista y el valor de cumplir sueños que parecen pequeños, pero que significan todo para quienes los anhelan. Para muchos, fue una muestra de que los ídolos también pueden marcar goles fuera de la cancha.
Más allá de los títulos y las estadísticas, la imagen de ese abrazo quedará como una postal imborrable. Porque a veces el fútbol no se mide en trofeos, sino en historias como la de María, la abuelita que soñaba con conocer a su ídolo y que hoy puede decir, con la camiseta firmada entre sus manos, que su deseo se hizo realidad.