Ni un rastro de romanticismo...
No todo es dinero, ni en la vida ni en el futbol, pero ningún rastro de romanticismo ha aparecido en la semana donde se batieron todos los récords por la transferencia de un futbolista.
Neymar es un magnífico futbolista. Nadie tiene duda de sus alcances, del nivel de juego que representa y de lo que todavía puede ofrecer en el futuro, pero no vale 222 millones de euros. Nadie, ningún futbolista debería tener ese valor.
Un histórico movimiento en el futbol internacional que ha alcanzado cifras inauditas. Pero más allá del tema económico, surgen otras preguntas que tienen que ver con la cancha y el futbol. ¿Será Neymar capaz de jugar al mismo nivel en el Paris Saint-Germain? ¿Quién extrañará más a quién: Neymar al Barcelona o el Barcelona a Neymar? Y hablando de echar de menos: ¿Cuánto extrañará el brasileño a Lionel Messi? El dinero ha sido el motor principal en la independencia de Neymar. Ya veremos hasta dónde acertó y hasta dónde se equivocó.
Alrededor de la salida de Neymar del Barcelona es como un futbolista pueda costar 222 millones de euros. La otra gran noticia es que alguien pueda pagar por ello.
Neymar se va, abandona “el barco” de uno de los equipos de mayor condición mediática en la historia del futbol, para abrazar otro que es más famoso por la ciudad donde juega que por sus logros sobre el campo de futbol. El Paris Saint-Germain, respaldado por la poderosa chequera de sus dueños qataríes -dueños del petróleo y del gas, y con fortunas interminables- ha hecho “la travesura”, una millonaria “travesura” que quedará inscrita en los anales de la historia del futbol moderno.
Hay varias preguntas interesantes en medio de la salida de Neymar del Barcelona. La primera surge de forma natural, casi espontánea: ¿Quién extrañará más a quien? ¿El Barcelona a Neymar o Neymar al Barcelona?
Esta claro que la decisión la ha tomado el futbolista. El Barcelona no quería, ni siquiera pensaba que iba a prescindir del brasileño de manera tan abrupta. No hay un jugador con las características de Neymar en todo el futbol internacional. No lo hay por ahora, por más que por ahí se asomen algunos nombres para sustituirlo -Mbapeé, Dembélé o el propio Dybala- y que el “vendedor”, es decir, el Barça, tenga dinero fresco y “cash” para comprar. El Barcelona pierde mucho sin Neymar, pero Neymar pierde también la condición de club que significa el Barcelona. El PSG se va, sin duda, a revalorizar con la llegada del brasileño, pero todavía no está en el nivel de equipos del Barcelona. Acceder a ganar la Champions promete ser más complicado desde París que desde la Ciudad Condal.
Pero hablando de extrañar, hay otra pregunta que se me ocurre enseguida: ¿Cuánto va a echar de menos Neymar a Lionel Messi? Está claro que el futbolista argentino, uno de los mejores en la historia del juego, hacía mejor futbolista a Neymar y a quien se pusiera a su lado. Neymar tendrá buenos compañeros a su lado en el PSG, pero ninguno con la calidad y el futbol de Messi. Tendrá que luchar por su independencia futbolística a partir de sentirse y ser el líder de la manada.
Otra de las muchas preguntas que se asoman en este histórico movimiento se refiere a si un futbolista puede valer 222 millones de euros. Yo siempre pensaré que no, que un futbolista, por más brillante y espectacular que sea, no puede tener ese costo. Pero el crecimiento del mercado indica otra cosa. Si alguien puede pagar esa cantidad por Neymar es que el futbol y su industria ha alcanzado tal desarrollo. Sigo creyendo que es una exageración.
Neymar se va. Ha logrado su “independencia” en medio de una “revolución” económica en el futbol. Tiene todo el derecho de buscar su libertad y su propio camino, destino, y alejarse de la poderosa sombra de Messi. Sólo el tiempo dirá si fue una decisión acertada.
Neymar representa, para muchos, la última conexión del verdadero futbol brasileño. Y puede que así sea, aunque no parezca existir rastro de ello cuando se trata del dinero.
Un romántico con el balón en los pies. No tan romántico al momento de hacer “negocios”.