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Obligados

Columna David Faitelson 06-01-2016

Chivas y Cruz Azul no ‘esconden’ sus necesidades. Lo que intentan hacer es atenuar sus inseguridades. Pero en el fondo, muy en el fondo, saben que están obligados a contender por el campeonato y que cualquier otro resultado no saciará la sed de sus seguidores.

Mientras Matías Almeyda y Paco Jémez piden prudencia, los aficionados de Chivas y de Cruz Azul exigen, casi con temeridad, un título que vuelva a colocarles en el sitio que, históricamente, parece corresponderles en el futbol mexicano. Es ‘la necesidad de los necesitados’, la urgencia casi perenne que tienen los llamados ‘equipos grandes’ por levantar trofeos y por responder al llamado pasional con el que son bendecidos cada fin de semana.  

Pero aun dentro de su aparente sensatez, estoy seguro de que tanto Almeyda como Jémez entienden el apremio con el que saldrán a jugar a partir de este sábado. No hace falta recordarlo. La fecha exacta del último campeonato en Chivas y en Cruz Azul permanece ahí, siempre como una presión, como una ‘mancha’ que atemoriza cada movimiento en la cancha, que ejerce un reto en cada futbolista y que inquieta desde todos los rincones de la tribuna. Chivas y Cruz Azul están puestos contra el paredón y el pelotón de fusilamiento está listo para accionar el gatillo.

La continuidad supone ser las mejor de las armas que tiene Chivas. Jorge Vergara parece haber entendido que debe darle tiempo a las cosas, que el futbol no es un tema espontáneo y que la realidad de un club como el Guadalajara es muy diferente al presente que vive el resto del futbol mexicano. Chivas tiene ya un estilo, una condición para jugar, que a veces, es verdad, se aleja de ella, pero es indudable que Almeyda ha logrado que sus jugadores crean en él y en su doctrina. Han apuntalado al equipo con la llegada de un futbolista como Rodolfo Pizarro, que debe involucrarse rápidamente en las condiciones del equipo. Chivas debe andar bien, debe ser competitivo y una vez en Liguilla, debe contar, finalmente, con el espíritu de su grandeza, con la confianza y el futbol con lo que no ha tenido en sus últimas incursiones a esa zona del campeonato. El mejor aliado del Guadalajara ha sido hasta ahora la continuidad.

En Cruz Azul, la historia es distinta. Otra vez, el equipo presenta muchas bajas y muchas altas. Es difícil distinguir una ‘columna vertebral’ de no ser quizá por el portero Corona, el zaguero Domínguez y el capitán ‘Chaco’ Giménez. Más allá de los nuevos nombres -Peñalba, Mena, Rodríguez, Cauteruccio-, el equipo tiene una mente, una voz y un temperamento diferente. El español Paco Jémez hará su presentación en el futbol mexicano y aunque él, definitivamente, no tiene la culpa de lo que ha sucedido en Cruz Azul en los últimos 20 años, es el gestor de esta nueva esperanza. La Máquina luce poderosa y vigorosa en cada una de sus líneas, pero ya antes, en el pasado reciente, habíamos tenido las mismas sensaciones.

Mientras Jorge Vergara y Billy Álvarez ponen el balón en el sitio donde debe estar en la cancha, Matías Almeyda y Paco Jémez arremeten enseguida para pedir cordura. Chivas y Cruz Azul están urgidos, desesperados, ansiosos por ganar el trofeo. Antes de que  ello pueda suceder, deberán pasar muchas cosas, 17 fechas, una Liguilla y un par de equipos que parecen, por ahora, más aventajados que ellos en el camino hacia a la gloria. Lo que debe quedarnos bien claro es que, para ambos, cualquier resultado que no sea el de campeón, podrá ser calificado, sin duda, como un fracaso.