Pacquiao da paliza a Margarito y es ocho veces Campeón Mundial
SALVADOR RODRÍGUEZ | ARLINGTON, EU
Fue un infierno para Tony Margarito. El tijuanense se encontró con un demonio en el ring del Cowboys Stadium y no sólo fue derrotado, sino arrollado, por un peleador al que superaba por ocho kilos.
Manny Pacquiao es ahora Campeón Superwelter del Consejo Mundial de Boxeo y el único, histórico, con cetros universales en ocho diferentes categorías. Fue otra noche de inspiración.
Recibió Manny su castigo, sobre todo en las zonas blandas, pero está convertido en una bestia. Arrolló a Margarito y al final pareció compadecerse al evitar noquearlo cuando ya le tenía los ojos cerrados y más lastimado que nunca. Se llevó las tarjetas por 120-108, 119-109 y 118-110. Es una máquina de golpes.
El inicio fue alentador para Manny, luciendo bien con su jab de derecha y cruzando con izquierda al tijuanense que aguantó candela mientras buscaba encontrarlo con un golpe; sin embargo, tiró muy poco y dejó ir el round.
Pacquiao colocó mejor sus impactos, lo mismo con el gancho de derecha que con el recto de izquierda que iba teledirigido a la quijada del mexicano.
La superioridad de Manny se dejó ver con amplitud en el tercer episodio en el que el filipino atacó con ráfagas al tijuanense que anunciaba muchos sus golpes y no era efectivo a la hora de tirar sus impactos.
El cuarto asalto fue un infierno para Margarito. Le metió todas las izquierdas que quiso y además le reventó el pómulo derecho con sus puños. Pareció que Tony iba a caer noqueado en ese mismo episodio pero libró la tempestad a duras penas.
Para el quinto asalto el ‘Pacman’ se vio grande. Enorme. Se dejó llegar a Margarito y cundo se sintió apretado sacó su arsenal, rebotó cuantas quiso, lo atacó a placer preparando el terreno para darle la puntilla. Tony necesitaba desde entonces un milagro.
Y casi lo encuentra en el sexto luego de poner contra las cuerdas al filipino, que huyó despavorido y lastimado por los golpes del mexicano a las zonas blandas, despertando el "Sí se puede” de la afición.
En el séptimo Tony despertó el ambiente al colocar fuertes golpes en el estómago de Pacquiao, quien respondía a la cabeza pero se dolía al resentir el castigo del tijuanense, que poco a poco lo llevaba a las cuerdas.
En el octavo se le vio sufrir a Manny, ya sin la velocidad de antes se paraba a ajarse y recibía duros ganchos de Tony, que terminó con los dos ojos lastimado, pero con la esperanza de ganar.
Los dos siguientes fueron un tormento para el mexicano. Tony buscó la gloria pero sólo recibió castigo, los fuertes ganchos de Manny lo pusieron en malas condiciones una y otra vez. A punto estuvo de caer noqueado, pero aguantó.
Salió Tony al undécimo con la esperanza de un golpe, uno que pusiera fuera de combate a Manny, pero ya era demasiado tarde. Margarito le había pegado mucho y sus piernas no le respondían al ciento por ciento, y además su visibilidad era prácticamente nula con los dos ojos cerrados.
Pareció que en el último Pacquiao se compadeció del mexicano y no quiso noquearlo, estuvo brincando en el ring, tranquilo, sereno, dejando que pasaran los segundos, disfrutando su noche, una en la que se convirtió en el primer peleador en la historia con títulos en ocho diferentes categorías. Fue una gran noche para el boxeo, pero sobre todo, para él.
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