Pásele, pásele...
Sin olvidar el monumental escándalo del espionaje telefónico y la broma (o acaso no lo fue) del Fiscal designado por la PGR (uno de los compradores de Pegasus) para llevar a cabo las investigaciones, al pedirle a los periodistas y activistas sociales espiados la entrega de sus teléfonos para practicarles pruebas forenses, la nota de la semana, sin lugar a duda alguna lo ha sido el anuncio, casi simultáneo, de las tribus perredistas y de los blanquiazules, acerca de la conformación de lo que han denominado un Frente Amplio Opositor, buscando a través de esa inédita alianza electoral, no sólo echar al PRI de los Pinos, sino asegurarse, a toda costa, que el mesías moreno no tenga ninguna posibilidad de triunfo en el proceso electoral presidencial de mediados del 2018.
Este último ya calificó a dicho frente como un “atentado contra México” que sólo busca el poder, el hueso y el billete (por cierto, primer punto de los estatutos de todos los partidos, incluido Morena). Tres serán entonces los grupos que peleen por el control político de México: el PRI, en alianza con el Verde y alguna otra rémora que aspire a conservar el registro; Morena, aliado con el PT para los mismos fines; y PAN y PRD, a quienes seguramente se unirán el partido Nueva Alianza, propiedad de Elba Esther y muy posiblemente Movimiento Ciudadano, propiedad de Dante Delgado, si le llegan al precio.
Las alianzas electorales deben quedar definidas y registradas ante el devaluado INE a más tardar en noviembre próximo. De no hacerlo, los partidos políticos irán de forma independiente en la boleta electoral con el riesgo de no alcanzar el porcentaje mínimo necesario para sobrevivir, especialmente los partidos “familiares”.
En la medida en que los tiempos políticos apremian la selección de los candidatos a los distintos puestos de elección popular, aparecen suspirantes por doquier. Se dice que en el Frente Amplio Opositor corresponderá al PAN la designación del candidato presidencial y al PRD la del Jefe de Gobierno de la CDMX. Encabezando la lista del “Gracias por Participar” aparecen Mancera, Aureoles, Moreno Valle, Graco, Rufo, Derbez, Zepeda y hasta Ebrard, aunque usted no lo crea, mientras que en piso poco parejo contienden seriamente por la candidatura presidencial Ricardo Anaya y Margarita Zavala. En el PRI hoy todos son candidatos: desde Nuño, Narro, pasando por el súper secretario Meade, hasta llegar a Osorio Chong, Videgaray y el recién casado Eruviel, sin dejar de mencionar al chiapaneco Velasco, quien sigue esperando el llamado de México. Pedro Ferriz de Con, Emilio Álvarez Icaza y hasta el señor ‘Bronco’ de Nuevo León van por la libre, a sabiendas que no existe la menor posibilidad de éxito.
Pásele, pásele se escucha gritar al ‘Vítor’, cual si se tratara de hacer cola para abordar un pesero, ya que para ser candidato presidencial en este país sólo se requiere ser político, profesión para la cual, ninguna (absolutamente ninguna) preparación es necesaria.