Por el invicto en Columbus y lo perdido hace 18 años
Hay riesgo de que se pare de seco la continuidad de Juan Carlos Osorio como entrenador nacional. No es nuevo que perder en Columbus o en Panamá llevará a los dueños de los equipos de futbol a no arriesgar, como en la eliminatoria anterior, una posible eliminación o volver al vergonzoso Repechaje.
Llevar a todos los futbolistas que juegan en Europa es blindar estos dos partidos, darle a entender al mundo del futbol que con ellos sí se puede confiar, que el 0-7 fue una noche de pesadilla y que todo se puede olvidar ganando en el lugar donde nunca lo han hecho, en el diminuto, humilde y hasta viejo, descuidado estadio del Columbus Crew.
Es verdad que la generación de jugadores de Estados Unidos no es la más espectacular de los últimos tiempos, que Jürgen Klinsmann se tambalea en el puesto porque no va más que de fracaso en fracaso, pero este lugar es especial para un equipo que encuentra su fortaleza en la humildad, en desesperar al rival, bajo la complicidad de una tribuna donde no se puede ver a un solo mexicano y que viven el ambiente más inglés en todo Norteamérica. Eso es Columbus, no tanto el equipo como tal, sino el entorno el que ha hecho que sean imbatibles en la plaza. De hecho no la usan tanto, la guardan para la hostilidad que deben mostrarle y hacerle sentir a su rival más odiado, al que siempre le ganan 2-0. De hecho, en Columbus nunca han perdido un partido eliminatorio, han jugado 8 desde el 2000, ganando 6 y empatando 2.
Ya no está Cobi Jones, Landon Donovan, Alexis Lalas, Clint Dempsey, pero la fortaleza mental, la cultura ganadora de un pueblo que en el deporte construye sus hazañas, siempre harán, que pese a la inferioridad en niveles, se sobrepongan y hagan que nadie se pueda confiar contra ellos y menos en eliminatoria mundialista, donde han sido los líderes del área en tres eliminatorias consecutivas, para Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. La Selección Mexicana no clasifica a una Copa del Mundo como primer lugar de la Concacaf desde el ya lejano Mundial de Francia 1998, porque los líderes para Corea-Japón 2002 fueron los costarricenses.
Hay una gran oportunidad de romper la jetatura estadounidense, de que los futbolistas entiendan que es un partido ganable, que se responsabilicen en lo que saben hacer. Olvidar que los medios de comunicación son los enemigos, que comprendan de una buena vez, sobre todos los que repiten del 0-7, que es la última gran oportunidad que tendrán para seguir como seleccionados nacionales. Es el momento de demostrar lo que tanto presumen ser, futbolistas serios y responsables, olvidando todos los factores que envuelven a un equipo nacional.
Ayuda psicológica con Imanol Ibarrondo, convencer a profesionales de lo que no deberían olvidar, pero que continuamente lo hacen. No es nada más Juan Carlos Osorio el que está a prueba en esos dos partidos fuera del Azteca, también son los futbolistas que tanta o más responsabilidad tienen.
Es la gira de la credibilidad, de estabilizar a una Selección a cumplir un proceso completo con el mismo staff, de establecer metas claras y que no deben ser más que terminar en primer lugar del Hexagonal, volver a lo que se perdió hace 18 años, ser los mejores de la peor área de futbol del mundo.