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Que Dios los tome confesados...

faitelson 13-12-2016

Celebrar el Centenario con un juego de Semifinales del Mundial de Clubes de la FIFA ante el mejor equipo del mundo y uno de los mejores en la historia del deporte competitivo, y luego tomar un avión para jugar la Final del futbol mexicano ante uno de los clubes mejor armado y más poderoso de los últimos tiempos en el ambiente doméstico. Mejor, imposible.

Claro que tiene sus riesgos. ¿Qué no conlleva riesgos en la vida? Los riesgos son parte del futbol, hay que tomarlos, medirlos, soportarlos y luchar contra ellos. No hay por qué temerles.

Sí, parece imposible, ya dejemos ganar, enfrentar y competir ante un cuadro como el Real Madrid que llega a Japón sosteniendo una histórica racha de 35 partidos sin derrota por todas las competencias.  Al Madrid se le puede hacer juego. Se lo hizo el sábado uno de los coleros de la tabla de la Liga española. El Deportivo La Coruña fue valiente en el Bernabéu y con poco menos de media hora por jugarse tenía una ventaja de dos goles a uno ante un Madrid plagado de suplentes. Al final, aunque peleó de manera sobresaliente, el Madrid encontró los métodos para salirse con la suya, voltear el marcador y mantener su invicto. El América tiene que buscar un escenario parecido ante un equipo que técnica, física y mentalmente es superior. Punto. Dejémonos de apasionamientos y hasta de payasadas, se trata de un desequilibrio que prevalece en el futbol mundial. Lo que se juega en Europa está a años luz de lo que se practica y se conoce en nuestras tierras. Y estoy de acuerdo que con un poco de inteligencia, entrega, concentración y si quiere hasta con una pizca de suerte, se puede competir, pero al final, la diferencia es tal, que el simple nombre termina aplastando los sueños del soñador.

Ganarle al Real Madrid no es imposible, pero sí muy, muy poco posible. Por eso insisto en que lo del América tendría que ver más con una postura de hacerle un juego atractivo, de no encerrarse en su campo,  de mostrar personalidad y de tratar, ordenadamente, de hacerle algún daño. El resultado, al final, es lo que menos cuenta, porque si buscas el resultado, si te esmeras en ganarle al Madrid, te darás cuenta, que tus posibilidades son mínimas, casi reducidas a nada.

Sigo pensando que el América es un equipo poco brillante y que por momentos pierde condiciones en el juego. Le sucedió en la madrugada del domingo en Osaka cuando sufrió a más no poder para sacar el resultado ante el peligroso equipo de Corea del Sur. La misma versión americanista que dejó en el camino a Chivas y al Necaxa en las finales del torneo mexicano. Con ese nivel, difícilmente podrá competirle 10 minutos al Real Madrid.  Necesita mucho más.

El escenario me parece fastuoso, inimaginable, espectacular: jugar con el Madrid en tu cumpleaños 100 y luego afrontar a Tigres en la Final del futbol mexicano, Mejor, imposible, pero si yo fuera un aficionado del América, esperaría, todo, nada y trataría, por si las dudas, de “que Dios me tomara confesado…”.