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Si no se traen el tercer lugar, será un fracaso

Columna Gerardo Velázquez de León 8-12-2016

Si Ricardo Antonio La Volpe continúa con la ‘estrategia’ de desviar la atención con mensajes sin sentido para no ver lo peligroso que es el cierre del año para el América, está totalmente equivocado. Este equipo no viajó a Japón para ver si pueden ganarle al Jeonbuk de Corea; viajó para jugar contra el Real Madrid y, en caso de perder, para traer de regreso, mínimo, el tercer lugar del Mundial de Clubes.

No deben perder de vista los objetivos iniciales del año del Centenario por la euforia de clasificar a la Final del torneo de Liga. Siguen siendo los mismos: ganar un título (el único que les queda) y hacer un papel decoroso en Japón y para eso deben conseguir mínimo la medalla de bronce. Ésas son las obligaciones de este equipo que, a diferencia de lo que piensa y dice su técnico, que no necesariamente son dos cosas que se relacionan, tiene una revancha después del ridículo de hace un año, cuando incluso el dueño salió muy molesto y le hizo saber a la directiva que no aguantaría otro papelón como el vivido ante el Guangzhou Evergrande.

Si no entiende esto La Volpe, o si Ricardo Peláez no le hizo saber las palabras de Emilio Azcárraga, ojalá que tengan cuidado y las maletas hechas porque no se pueden escudar con el cuento de que jugarán la Final del Apertura 2016, ya que llegar a la Final no es señal de que la van a ganar y mucho menos de que les salvará el pellejo de otro grotesco capítulo a nivel internacional.

Aquellos que piensen que sería mejor echar por la borda el Mundial de Clubes y no arriesgar a los jugadores importantes para la Final no son realmente americanistas y navegan en el mar de la mediocridad. El americanismo debe ganar todo lo que juega y, después, presumirlo. Ésa es la esencia, el ADN de un equipo que está acostumbrado a ganar, porque para ser petulante deben ser ganadores, lo demás los marca como un equipo del montón.

Contra el Jeonbuk es una revancha para el club, para la mayoría de estos jugadores (si acaso ya no están tres o cuatro como Darío Benedetto) y para los directivos, incluso para Emilio Azcárraga, que quiere borrar la pésima imagen que dejaron hace un año al perder contra los chinos. Y que tampoco se confunda al decir que es por el futbol mexicano. Si el América gana lo hará por el América y punto. Si pierden no veo al ‘futbol mexicano’ aplaudiendo el esfuerzo. Así que esperemos que La Volpe ya deje conceptos vacíos de autodefensa y se responsabilice de lo que está en juego, que es mucho más que un simple partido. Tiene que poner a su mejor cuadro contra los coreanos y derrotarlos. De no hacerlo así, corre un gran riesgo de que el equipo se le caiga y entonces sí, ni Mundial de Clubes ni Final, lo que resultaría en su salida de la institución y en la lluvia de dudas al proyecto de Peláez. El América ya trabaja con equipo completo y si Rubens Sambueza ya está, que juegue, que se dejen de estupideces como aquellos que dicen que sería mejor no arriesgarlo.

Les recuerdo que el Mundial de Clubes es un torneo oficial y por el que estuvieron compitiendo durante un buen tiempo. Que el propio Peláez se dedicó durante todo el segundo semestre a presumir el título de la Concacaf, escudándose que seguían ganando trofeos y más trofeos en su administración; algo que es cierto, pero con la alta responsabilidad de que ese triunfo zonal es para jugar ahora en Japón y no deben perder de vista el objetivo inicial.

Y cuando terminen con eso, que se concentren en la Final, porque tienen que enfrentarse a un equipo que ha jugado mucho mejor que ellos y que, a pesar de los días sin futbol de alta exigencia, es favorito por encima del América, La Volpe, Peláez y quien me digan.

El año del Centenario puede cerrar mucho mejor de lo que empezó o puede ser la tumba para los proyectos que se han tambaleado durante los últimos meses. Lo que suceda será la consecuencia de las decisiones de La Volpe en la cancha, quien debe por fin meterse de lleno en su labor de entrenador y olvidarse de querer convencer o aleccionar a los periodistas.