Sin futbol, no vas a ninguna parte…
No veo por qué haya que enfadarse, responder o quejarse. México es el favorito de los intereses en esta Copa América. Tiene y podría tener cuantas ventajas necesite o no necesite. Ahora, para llegar a la Final y ganar la Copa, requiere de algo más que esas condiciones de favoritismo a las que se refieren con cierta amargura algunos dirigentes del futbol sudamericano. Si quieres ganar la Copa América, necesitarás de futbol. Sin futbol, no vas a ninguna parte.
Yo no me rasgo la vestiduras, ni tampoco me envuelvo en la bandera tricolor o grito a los cuatros vientos que me siento ofendido por lo que dijo hace algunos días el presidente de la Asociación Uruguaya de Futbol. ¡Por favor! El señor Wilmar Valdez dijo muchas verdades y también algunas otras mentiras. Las mentiras, debemos entender, podrían ser el producto directo o indirecto de lo que sucedió en la cancha de Phoenix el domingo, cuando México derrotó a la selección uruguaya. Entre las realidades destacan que, por un tema pasional, México actúa como el local en el evento y siempre el ‘dueño de casa’, aunque no lo sea administrativamente, tiene algunas condiciones a su favor. Hoy, antes de que la Copa adquiera una mayor madurez y afrontemos situaciones más serias y delicadas, como podría ser una polémica arbitral o algún otro tema que defina el resultado de un partido, lo único que supone ser irregular es que México viajará, en avión, algunas horas menos que sus contendientes. Tienen todo, gozando de las condiciones que ofrece un país como los Estados Unidos, el mismo nivel de estadios, hoteles, comidas, instalaciones, campos de entrenamiento y facilidades de transportación en las sedes.
La ‘mano negra’ a la que se refiere, supongo, el presidente de la Asociación Uruguaya, podría llegar más adelante, cuando una jugada incierta, polémica, que decida el resultado de un partido se transforme en una decisión que favorezca a México. No sería la primera vez que ello ocurra en el futbol del mundo. Es más, si mi memoria no falla, sucedió hace un año, justamente en el verano, cuando México sorteó ciertas dificultades futbolísticas en la Copa Oro y el arbitraje terminó empujándole hasta la Final del evento. Y quizá si hurgamos en la propia historia de la Copa América, los rivales de los argentinos, brasileños y uruguayos mismos, puede que nos cuenten historias de terror con respecto a decisiones arbitrales que marcaron el rumbo de un torneo y de un campeón. No estoy diciendo que enaltezco o secundo esa situación, pero el local suele tener ese tipo de concesiones a su favor.
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