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Universidad Nacional: Lobreguez

García 03-10-2017

No importa si se es o no fanático de los Pumas, observarlos arrumbados y desarticulados en la última posición de la tabla provoca tristeza, profunda tristeza. La Universidad Nacional no es un ente exclusivamente deportivo, conlleva severos tintes políticos, sociales, económicos y demás. Delicados tópicos que deben ser atendidos con cordura y precisión, cosa que la actual administración no ha conseguido en lo absoluto.

Vamos por partes para intentar desmenuzar la hecatombe en la que viven hoy los universitarios. Atendamos el rubro económico; tema nada menor, de manera tenue, pero a la vez contundente, las diferencias monetarias en el futbol mexicano empiezan a palparse, la disparidad entre los burgueses y los plebeyos se incrementa de manera gradual, pero constante.

Los Pumas son uno de los clubes que se han visto rezagados en este aspecto. No cuentan con estabilidad ni boyante soporte financiero, ahora, esto no puede ser una justificación cuando históricamente así ha sido. La esencia de esta institución descansaba en la generación de sus propios jugadores, su adecuada formación y madurez para después ser vendidos al mercado local y al internacional. En la actualidad pensar en vender a alguien con garantías resulta improbable, incluso tú Nicolás Castillo, la joya de la corona auriazul, te lesionas con tal frecuencia que asusta.

Otro espeluznante punto es la inadecuada definición de funciones en la estructura, la cabeza máxima que eres tú, Rodrigo Ares de Parga, has perdido el tiempo rebasado por tu afán protagónico, te gusta aparecer, te gustan los reflectores, tienes una tétrica necesidad de decirle a la gente que tú sabes de futbol, y mucho. Vaya paradoja, tu gestión, la cual lleva año y medio; entiendo que un mal torneo lo puede tener cualquiera, pero año y medio resulta grosero, te ha expuesto. Tú quieres ser el centro delantero del equipo y también el entrenador, craso error, tú eres el presidente, actúa como tal.

Revisemos el Frankenstein que has venido edificando. Cuando llegaste tenías a tu alcance dos personajes sabios y con gran experiencia que te habrían ayudado a consolidar tu proyecto, fuera cual fuera éste. Guillermo Vázquez Jr. como entrenador y Antonio Sancho como gerente deportivo. A ambos los desechaste bajo la típica y rupestre premisa de que lo anterior no sirve, que se debe borrar el pasado, en lugar de aprovechar lo bien que se ha realizado en el ayer para desde ahí construir.

Trajiste a Francisco Palencia, con escaso, por no decir nulo recorrido en la profesión de director técnico, por supuesto que tú Francisco también eres culpable de la grotesca realidad que los asfixia, pero tu novatez era evidente, era complejo pronosticar un final distinto.

En el mismo paquete llegaste tú Sergio Egea, como director deportivo, cuando lo sabemos todos que tu real valía no es en el despacho, es en la cancha, cerca de 20 años entrenando te respaldan, pues no, te mandaron a la oficina para bajarte al campo cuando la emergencia apareció. Penosamente para todos la urgencia sigue contigo al mando del vestidor, y no se percibe cómo puedas componer el rumbo del barco, máxime cuando al capitán de la embarcación los suyos no le creen.

Vamos a lo que supuestamente debe ser el corazón de la entidad, las Fuerzas Básicas, hace poco más de un año te trajeron a ti Adolfo Abad, te largaste a China por una mejor oferta, tardaron largos meses para decidir a tu sucesor, el humo blanco que salió después de una enorme y cansada espera te favoreció a ti David Patiño, que hace algunos meses eras auxiliar del corrido Francisco Palencia, estamos todos locos.

Pasemos a los jugadores, el cansado uso del término cantera, discurso retórico y vacío en todos los ángulos analizables, existen tres futbolistas que sí pueden ser incluidos en la gastada perorata de la cantera. Tú Luis Quintana, con turbulencias, pero parece te quieres rebelar ante la medianía reinante; tú Jesús Gallardo, que cuentas con el aval de Juan Carlos Osorio, aunque sigo creyendo que es un excesivo premio tu continuo llamado a la Selección Nacional, y tú Brian Figueroa, eres un joven con ciertas luces, pero que si no te ponen protectores pronto, terminarán por apagarse sin remedio.

Uno de los grandes aciertos de épocas contemporáneas tenía que ver con la contratación de los foráneos, lo de ustedes Saúl Berjón, Bryan Rabello, Mauro Formica y Joffre Guerrón, por mencionar algunos, ha sido sumamente desventurado. Después de un rápido recorrido por algunos de los estratos del Club Universidad, uno puede entender por qué dan pena, son un alrevesado rompecabezas, un galimatías sin solución, por lo menos en corto y mediano plazo.

Reitero lo escrito al inicio del texto, no importa si eres o no seguidor del club, a nadie le puede gustar que los Pumas estén arrastrando el prestigio. Al futbol mexicano le hace muy bien que el Club de la Universidad Nacional camine erguido y con rumbo claro, hoy amargamente camina encorvado, con ayuda de un bastón y sin brújula.