¿Y ahora?
En esta fase, Osorio y sus dirigidos cumplieron. Desde aquella frase ‘Lavolpiana’ de: “calificamos caminando”, el seleccionado nacional no tenía una Eliminatoria tan redonda en resultados como la actual. A falta de tres juegos ya amarró su lugar en Rusia 2018, realizando un acto que se ajusta un poco mejor a lo que debería ser generalmente la etapa previa a cada Copa del Mundo, ya que mediante el estricto sentido de costo-beneficio, la estadística acompaña bastante bien más allá de si la manera de conseguir esos resultados guste, divierta, convenza o no. Total, en ese menester sabemos bien que difícilmente nos podremos poner de acuerdo porque cada quien ve lo que quiere y defiende su parcela por los siglos de los siglos.
Como el caso de Guardado, al que le molesta que se diga que salvo las versiones panameñas y costarricenses, la hondureña y la estadounidense rozan estándares bastante humildes dentro de su propia historia futbolística y por ende no marcan ningún parámetro de calidad más allá de la encarnizada rivalidad.
Porque, al final, nadie se puede engañar, Concacaf sigue siendo una de las zonas más escuetas del futbol, lo raro es que México logre muy de vez en cuando calificar con tranquilidad, con todo y que son los mismos futbolistas y entrenadores en turno los que constantemente pregonan sus dotes técnicos y físicos a nivel internacional, comentarios plenamente ligados con la sobada frase de ‘queremos hacer historia’.
En fin, el hecho es que México logró pasar sin sobresaltos marcados al gran escenario, lugar donde la exigencia es de alto grado, algo para lo que el cuadro azteca no está preparado o, por lo menos, nunca ha mostrado estarlo. Veremos una vez más si la mal llamada ‘generación dorada’ en su último turno al bat será la heroica oncena que tuerza los pergaminos en contra o si se mantiene simplemente como una escuadra mediática sin golpes de autoridad en eventos top.
Pero antes de asistir a Rusia vendrán las negociaciones por conseguir amistosos que traten de alejarse del tradicional ‘Moletour’.
Amistosos que deberían ser en tierras inhóspitas ante cuadros de jerarquía, es decir, alejados de la comodidad de EU y de los costales de dólares obtenidos con gran facilidad. Tentación tan grande para la Femexfut como el fruto prohibido.