Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora! Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora!

¿Y después quién?

Columna Martinoli 26-10-2017

Durante más de 10 años una de las polémicas más grandes alrededor de la pelota ha sido discutir, argumentar o necear sobre quién es mejor futbolista entre Messi y Cristiano Ronaldo.

El hecho es que parece una pérdida de tiempo seguir con ese asunto, porque aunque muchos hemos aprendido a disfrutar de los dos y olvidar nuestra ligera preferencia, varios siguen desgarrándose las vestiduras por defender a su ídolo.

La falsa versión de enemistad recalcitrante entre estos dos próceres del balón ha sido desestimada en varias oportunidades, incluso por ellos mismos, está claro que no son amigos, pero tienen una relación cordial, a tal grado que no hay empacho en CR7, en decir que su hijo admira cómo juega el ‘10’ del Barcelona.

Que últimamente los premios han tornado hacia el portugués no le quitan un ápice de esplendor a lo que hace Lionel dentro del campo de juego. Ya que cuando los trofeos viajaban a la otra vereda la sensación era la misma.

Por un lado, un portento físico que cada día se ha hecho mejor destrozando récords imposibles y por otro un chico con problemas de crecimiento que venció los límites gracias a la habilidad de sus piernas. Dos vertientes, dos estilos, dos maneras de afrontar protagonismo bajo un mismo objetivo, ser más grande que los otros.

No podríamos entender la vida de uno sin el otro, porque esa misma competencia ha ido construyendo una historia increíble y posiblemente irrepetible.

Hemos perdido mucho tiempo luchando por saber quién es mejor cuando podríamos degustar su juego sin banderas de por medio, porque ambos han eclipsado el balompié de la última década, pero en realidad dentro de menos de un lustro ninguno de los dos serán lo que son hoy, y es ahí donde debemos parar, mirar hacia atrás y observar si en realidad viene otro par como ellos para sucederlos y hacernos gozar sin necesidad de parcialidades. Ese es el problema.

Porque nadie pierde el tiempo diciendo si Picasso fue mejor que Dalí, Monet, Matisse, Chagall o Van Gogh. Esas comparaciones sobre artistas de su profesión sólo se las debemos al futbol y en eso se nos va el gozo. Triste, pero cierto.