Entre los muros de una unidad al sur de la Ciudad de México no solo viven vecinos, también habita una colonia de murciélagos que ha hecho de este espacio urbano su santuario.
En la Unidad Habitacional Hueso Periférico, ubicada en la alcaldía Tlalpan, miles de murciélagos han anidado desde hace décadas, conviviendo día a día con los residentes.

“No sabemos quién llegó primero, si los murciélagos o la unidad. La unidad tiene aproximadamente 40 años y desde que llegó el primer habitante menciona que hay murciélagos aquí”, señaló Ameyalli Marín, bióloga de la Facultad de Ciencias de la UNAM.
Un hogar compartido con murciélagos
Aunque los mamíferos ya estaban presentes, fue durante la pandemia cuando su presencia se hizo evidente entre los residentes. El trabajo remoto, el encierro y el silencio de 2020 permitieron que los sonidos y olores de estos animales se hicieran notar.

“Aproximadamente en el 2019, 2020 que empieza la pandemia todos nos refugiamos en casa. Hicimos home office y qué es lo primero que notamos: un olor fuerte a orín, que en un principio pensábamos que era de perro, de gato. Y la sorpresa que nos llevamos es que el guano se estaba acumulando entre el espacio de dos edificios”, contó Pamela Martínez, habitante de la unidad.
El guano, como se le conoce a las heces de los murciélagos, se convirtió en una señal clara de su abundancia.
“El guano son las heces fecales de los murciélagos y al ser una cantidad muy grande de murciélagos también defecan mucho. Entonces todo eso que se ve como si fuera tierrita es el guano”, explicó Ameyalli Marín.

Guardianes alados
Para combatir la desinformación y evitar ataques contra esta especie, especialistas del proyecto Guardianes Alados han trabajado con los vecinos a través de charlas y actividades educativas.
“La ignorancia era la que motivaba a los vecinos a realizar acciones que los dañaban directamente como colocar cloro, se evaporiza y muchos de ellos los encontramos arrastrándose en las aceras frente a los santuarios”, comentó Pamela Martínez.
Las biólogas también desarrollan estrategias para recolectar el guano y usarlo como fertilizante en cultivos urbanos.

“La idea es que más gente se entere y que esto no se vuelva como una situación de que los murciélagos son malos y que te asombre ver un murciélago y pienses que te va a chupar la sangre. Al contrario, saber que son nuestros aliados y se alimentan de insectos, otros que polinizan, otros que se alimentan de frutas y dispersan semillas. Gracias a los murciélagos tenemos tequila porque ellos ayudan a polinizar estas plantas y a reforestar nuestros bosques, nuestras selvas”, subrayó Marín.
Aunque la temporada más activa para estas especies va de marzo a julio, en esta unidad hay murciélagos todo el año. Y no es coincidencia: el espacio funciona como un verdadero centro de maternidad.
“Este espacio se convirtió en un espacio de maternidad. Aquí tenemos toda la temporada de los murciélagos. Nacen, crecen, migran, regresan, se reproducen y están haciendo su vida en este pequeño espacio”, concluyó la bióloga.




