En plena escalada militar, el gobierno de Estados Unidos lanzó una segunda ronda de bombardeos “a gran escala” contra objetivos del Estado Islámico (ISIS) en Siria, como respuesta a la muerte de tres estadounidenses en diciembre pasado.
La ofensiva aérea se llevó a cabo el 10 de enero a las 12:30 horas del Este, según confirmó el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), que detalló que la acción fue respaldada por “fuerzas aliadas” en territorio sirio.
“Los ataques hoy apuntaron a ISIS a lo largo de Siria como parte de nuestro persistente compromiso para erradicar el terrorismo islámico contra nuestros combatientes, prevenir futuros ataques, y proteger a las fuerzas estadounidenses y asociadas en la región”, informó Centcom en un comunicado oficial.

¿Dónde golpearon y qué se atacó?
Según reportes desde la región, los bombardeos se concentraron en Ayta y Shiha, zonas desérticas del este de Siria, consideradas estratégicas por la presencia de células durmientes del grupo terrorista. Medios como SyriaTV informaron que las estructuras atacadas eran refugios logísticos, puestos de observación y centros de reagrupamiento de extremistas.
Las instalaciones estaban alejadas de centros urbanos y no se reportaron víctimas de manera oficial, aunque se calificó la operación como “intensa y concentrada”.

“Nuestro mensaje sigue fuerte: si hieres a nuestros combatientes, te encontraremos y mataremos en cualquier parte del mundo, no importa qué tan fuerte intentes evadir la justicia”, advirtió el Centcom.
La amenaza de ISIS no ha desaparecido
Aunque el Estado Islámico perdió su control territorial desde 2019, continúa operando con ataques esporádicos en Siria e Irak. Las fuerzas estadounidenses en la zona colaboran con las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) para impedir su reagrupamiento.

La Operación Ojo de Halcón, autorizada por el presidente Donald Trump desde diciembre, ya había provocado un primer ataque masivo contra depósitos de armas y puntos estratégicos del grupo yihadista. Esta nueva oleada confirma que Washington mantiene su presencia activa en Medio Oriente.
Bombas, helicópteros y una guerra que no termina
El conflicto en Siria permanece abierto en múltiples frentes. Estados Unidos ha intervenido militarmente en al menos seis países desde el regreso de Trump a la Casa Blanca: Yemen, Somalia, Irán, Nigeria, Venezuela y Siria. Las acciones se concentran en ataques selectivos con drones, helicópteros y aviones de combate.
Analistas coinciden en que la estrategia es clara: impedir que ISIS vuelva a levantarse en un territorio marcado por la inestabilidad política, la crisis humanitaria y la ausencia de control estatal efectivo.




