El Real Madrid se pone a sólo un punto provisional del liderato del Barça (que jugará mañana en San Sebastián), pero lo importante del triunfo ante el Levante (2-0) no será eso. Este partido pasará a la historia por la bronca que se llevaron algunos jugadores (Vinicius Jr y Bellingham sobre todo) e incluso los tímidos pitos al Presidente Florentino Pérez. Fueron tímidos, pero es la primera vez que se producen el Bernabéu.

El ambiente estaba muy caliente por la reciente eliminación de Copa ante un Segunda, el Albacete, la derrota en la Supercopa ante el Barça y la consiguiente destitución de Xabi Alonso. Un ambiente enrarecido que se tradujo en las citadas protestas del público blanco y en una primera parte flojísima por parte del Real Madrid, que se tradujo en un 0-0 al descanso, una nueva pitada a los jugadores y ninguna ocasión clara en ese primer acto.

Álvaro Arbeloa, nuevo técnico madridista, seguro que se dio cuenta de la que se le venía encima si el 0-0 persistía en el marcador, y por eso insufló ánimos para que el equipo presionase y saliese con otra mentalidad en la segunda parte.
Y, es cierto que el Real Madrid mejoró mucho, con un buen Arda Güller y con el resolutivo Kylian Mbappé al frente de la nave blanca. Un penalti provocado por el francés dio paso al 1-0, y un cabezazo extraordinario del canterano Asencio puso seguidamente el 2-0 final. El central del Madrid salió ovacionado en los últimos minutos por su buen partido y por el hecho de que el Bernabéu quiere gente de la casa que se deje la vida por este escudo. Xabi Alonso debe pensar lo mismo, pero ya es tarde para él.





