100 años de envidias
No se puede entender al futbol mexicano sin el América. Las pocas celebraciones de los cien años de existencia han servido de pretexto para sacar muchos de los complejos de quienes lo odian o de quienes lo han visto como un simple producto para sacarle provecho y ganar dinero de sus conceptos contrarios a su filosofía.
El americanismo existe, es un estilo de vida, le guste o no les guste a sus detractores. Concepto que se hace presente en todas y cada una de las jornadas del futbol mexicano y también, aunque tampoco sea agradable para sus enemigos, suma 37 títulos en sus 100 años de existencia, todos ellos oficiales. 16 títulos de Liga, de los cuales 12 son en la época profesional, 6 de Copa, 4 de Campeón de Campeones, 7 de Concacaf, 2 Copas Interamericanas y 1 de Gigantes de Concacaf. Números envidiables y que, insisto, por intentar desviar la atención se minimizan con el pobre argumento que son pocos títulos en un siglo. Si son pocos, no hay equipo que lo supere en México, así que tenerlos en sus vitrinas es un orgullo para sus aficionados, los más numerosos en nuestro país. Habrá quienes con el malinchismo cuentan los títulos hasta de la Supercopa de España para el Barcelona o Real Madrid, pero no pueden reconocer que en este país el máximo ganador es el América.
El odio que emite este equipo se debe al éxito, no se trata de ricos y pobres, eso sólo pasa en las telenovelas antiguas de la televisión mexicana. El futbol es altamente popular, así que al América lo siguen de todos los estratos económicos; muy altos, altos, medios y bajos. Hay boletos en el Estadio Azteca de 50 y 100 pesos, pero también hay palcos que venden en 6 millones de pesos; hay de todo y el que generaliza absuelve, como bien dice el maestro Carlos Marín.
El temperamento y el sentimiento siempre están presentes en sus seguidores, por eso es un estilo de vida, porque no hay día que un aficionado azulcrema no hable de su equipo, tampoco pasa un partido sin que se exalte o enfurezca. El América es Reinoso, pero también es Antonio Carlos Santos, Alfredo Tena, Zelada, Zague, como también lo es Azcárraga, Peláez, Rafael Garza, Cuauhtémoc Blanco y Cristóbal Ortega. Pero el verdadero América es su aficionado y quien lo mantiene en la grandeza en las buenas y en las malas.
Hay que ser agradecidos y no hay quien niegue que el futbol, desde que Emilio Azcárraga Milmo adquirió al América, cambió radicalmente. Antes de su llegada el futbol no se transmitía por televisión y el desarrollo de la estructura, al lado de Guillermo Cañedo, hizo que se potenciara este deporte y que muchos, entre ellos este diario y su servidor, podamos pagar colegiaturas y mantener a nuestras familias gracias a este deporte-espectáculo. Sin difusión, la que muchos la ven como diabólica en las pantallas de Televisa en los años ochenta y noventa, el futbol no sería lo que es ahora. Nadie puede negar que, si hoy existe una rivalidad entre América y Guadalajara, si los jugadores de Pumas y Cruz Azul no pueden ver ni en pintura a los de América, es porque se construyeron historias, paralelamente a personajes idóneos para lograrlo.
Desde Fernando Marcos, Gerardo Peña, Enrique Bermúdez en los medios, pasando por José Antonio Roca, Raúl Cárdenas y Carlos Reinoso en los banquillos, han hecho de esta historia de éxito un verdadero estilo de vida. Imágenes como la de Miguel Ángel ‘Zurdo’ López ganando el campeonato y gritando: “Resurrección”; o Carlos Miloc golpeando a un paraguayo en la final de la Copa Interamericana; o a Zelada deteniendo el penal a Cisneros en la única final contra Chivas que han jugado; o el gol de Toninho a pase de rabona de Edú, o el gol de tiro libre de Carlos Reinoso batiendo a Hugo Gatti en la Final de la Interamericana, o bien a Miguel Herrera descompuesto en su festejo cuando anotaron en dos minutos dos goles contra Cruz Azul en tiempo de reposición para alargar la Final y ganarla en penales, o quién no se deleitó viendo correr a Zague por la banda izquierda y cansándose de anotar goles y más goles vestido de amarillo. Estas historias solamente las han escrito en el América.
Como si fuera una película, el futbol tiene actores principales y secundarios, el América está en la cúspide, gane o pierda, festeje o no el Centenario, pongan a quien pongan, contraten a quien contraten siempre será sujeto de portadas de diarios, de miles de horas en la radio y de cientos de debates en la televisión.
Al actor principal del futbol mexicano, felices 100 años.