América: campeón o nada
La impulsiva 'vida' del América no permite 60 latidos por minuto ni una presión diastólica-sistólica de 120 sobre 80. En el América hay que 'vivir' al borde del infarto siempre. Aquel que no lo entiende así, no tiene idea de lo que es el americanismo.
Tras el fracaso que significó perder la Final ante Monterrey (no hay otra forma de llamarle para un club de esta historia y abolengo), el América afronta algunos problemas antes de comenzar una temporada donde tiene prohibido fallar. Su mejor futbolista se va a España, su jugador más desequilibrante está en la mira de la MLS y su elemento más caro está en un dilema.
Guido Rodríguez, quizá el mejor jugador de las últimas dos o tres temporadas en la Liga MX, se va al Real Betis de España. Roger Martínez ha expresado su deseo de aceptar una oferta del equipo de expansión de Miami en el futbol de los Estados Unidos, y Nico Castillo, el delantero chileno, está 'en la mira' tras la aparición de un informe periodístico que destaca que en la noche previa a la Final habría sido visto en un centro
nocturno. El América no tiene mucho tiempo para reagruparse, armarse y salir a jugar por el Clausura 2020 como uno de los irrefutables favoritos.
Y Miguel Herrera conoce mejor que nadie 'las reglas' escritas o no escritas del americanismo, donde ser campeón no es una opción, es una obligación y no hay ningún pretexto que valga para no lograrlo.
Desde hace algunos meses, el América ha luchado invariablemente contra las 'deserciones' a su plantel. Se fue el mejor portero del futbol mexicano (Agustín Marchesín) y también afrontaron la salida de dos futbolistas regulares y fundamentales en el mediocampo como Edson Álvarez y Mateus Uribe.
Ellos, más las lesiones, terminaron afectando seriamente a su equipo. Aun así, el América tuvo tiempo y fuerza para llegar a la Final del campeonato. La perdió, con lo cual no tiene ningún crédito que le valga.
Es, insisto, un fracaso para el club con las mayores necesidades y obligaciones de todo el futbol mexicano. Lo que en otra entidad sería valorado y apreciado como un gran esfuerzo ante la adversidad y las circunstancias, en el América sirve de poco o de nada.
Herrera tiene poco tiempo para tomar decisiones. Suplir a Guido es, prácticamente, imposible. Era el futbolista que movía lo hilos del América a partir de su trabajo defensivo, de sus capacidad para medir los tiempos y las distancias. Era el hombre que recuperaba juego y relanzaba al equipo hacia adelante. Era, también, un futbolista dueño de una gran personalidad. Lo extrañará el América y también el futbol mexicano.
Lo de Roger Martínez es un asunto complejo. Se dice que se ha distanciado de Herrera y que ha comunicado abiertamente su deseo de dejar el club. El colombiano es un futbolista que, en su momento, entregó 'cuentas claras' en el campo de juego. Fundamental en el ataque y la definición. Tampoco será sencillo encontrar a un jugador que pueda rendir rápidamente bajo esos parámetros.
Hay muchas personas disgustadas al interior del club con las actitudes de Nico Castillo. Cobró una fortuna y estuvo poco tiempo en la cancha y en la Liguilla, cuando debía ser el jugador
en el cual el equipo iba a recargarse, apareció muy poco, además de fallar un disparo de penalti en la definición de la Final ante los Rayados. Ello, más los rumores de un tema disciplinario. Como están las cosas, lo más seguro es que Castillo se quede, pero créame que, al interior del América, hay quienes han perdido confianza en el delantero chileno.
El América no ha podido 'romper 'el maleficio de las deserciones y las bajas cuando está por reiniciar el camino por recuperar lo que, según los americanistas, les pertenece casi de forma perenne: el campeonato de la Liga.
A todo este galimatías de la breve pretemporada americanista, habrá que agregarle la renovación de contrato de Miguel Herrera. El entrenador quiere y merece un trato multianual, pero seguramente estará condicionado a la presión que se vive siempre en Coapa. Ganar no es una elección. Levantar el trofeo no es aleatorio. Creo que Herrera entiende perfectamente que necesitará un equipo que no sólo compita (como lo hizo en el último torneo), sino que esta vez logre ser el campeón. Delo contrario, cualquier contrato, por más años que tenga, por más cifras que exponga, se limitará a nada.
Pocos clubes en el mundo fracasan siendo subcampeones. Ninguna 'vida' es tan impulsiva en el futbol mexicano como la del América. Relajarse o tomarse un respiro no está incluido en este club. Hay que salir a ganar, a ser el mejor y a levantar el trofeo. Aquel que no piense así, no tiene idea de lo que significa el americanismo.