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América sin clase, sin ambición

Columna Gerardo Velázquez de León 24-11-2016

No pasó nada, Ricardo La Volpe insinuó que estaba todo arreglado para eliminar al América y no jugarse la Final en Navidad, y no pasó nada. Cuando conviene se aplica el Código de Ética, cuando no, se hacen de la ‘vista gorda’. Un equipo que ha perdido clase y también ambición durante el 2016, y que previo al partido más trascendental de su año de Centenario, se escuche aberración tras aberración. Como si el equipo fuera de Ricardo La Volpe, no de Emilio Azcárraga.

La Volpe se mete con la industria del futbol, esa que le ha dado todo lo que tiene y que en vez de despotricar sin argumentos, debería estar agradecido que después de tantas y tantas Liguillas sin trascender siga siendo considerado como entrenador, y más de un equipo que tienen tanta importancia en la estructura de la Federación que él insinúa arregla todo para que no se trabaje en Navidad.

El América ha dado penas futbolísticas todo este semestre y eso es en lo que deberían ponerse a trabajar, no en declarar sandeces. Y no solamente hablo de La Volpe, sino también de los jugadores quienes viven cómodos en su burbuja al sentirse intocables, ya que a pesar de las dos humillaciones que han sufrido ante el Guadalajara se mantienen y se mantendrán -hablo de los estelares- con el equipo y con los lujos que les da esta posición.

Éste es el momento de reaccionar y de evitar esconderse detrás de las faldas de Ricardo Peláez, el único que da la cara cuando vienen los momentos difíciles y que debe saber perfectamente que de no vencer a Chivas, deben hacer cambios inmediatos, que sería inaguantable, insostenible la continuidad del argentino.

La afición de este equipo no solamente quiere que eliminen al Guadalajara, sino que lo exhiban futbolísticamente como fueron exhibidos con el 0-3. En eso tienen que ponerse a pensar y no en tonterías como si el arbitraje los va a perjudicar o no.

Es cierto que la tendencia en este torneo ha sido en contra del América y a favor del Guadalajara, y ahí están los hechos, no son inventos ni mucho menos. Pero de ahí a que sea de lo único que hable el técnico La Volpe en la previa de este partido me parece ridículo. El señor debería manifestar los avances que se supone ha tenido con este equipo y que por ahora han sido muy pocos. Este equipo no tiene una lateral derecha sólida y por ahí podría atacarle Chivas. Eso es lo que le debería explicar el entrenador o por qué ha sentado a Oribe Peralta.

En verdad que esperemos que Paul Delgadillo no dé paso a que se cumplan las tonterías de La Volpe y que tampoco le dé al Guadalajara los argumentos para asegurar lo contrario. Porque una cosa es segura, si alguno de los errores que pudiera tener el silbante es en beneficio del América, la directiva y aficionados de las Chivas se irán con todo y ya no se acordarán de los yerros que han sido a su favor. Así es el futbol y es el peligro de tener un arbitraje de tan baja calidad, pero ojalá no sea el tema a tratar.

Este América necesita finalizar el año mucho mejor de lo que lo hizo en el 2015. Lo del Mundial de Clubes es inalcanzable y quien piense lo contrario estaría igual de equivocado que el entrenador con sus acusaciones apresuradas. Tienen que concentrarse en la Liga, en conseguir el título y limpiar la imagen de un equipo que ha sido barrido por sus constantes fallas en este semestre en el que se supone todo tendría que ser una fiesta. Sin embargo, la única celebración hasta el momento fue el cese de Ignacio Ambriz y no más.

La afición americanista ya no habla de playeras, fiestas y partidos pomposos, ahora solamente esperan vencer a Chivas, ganar el campeonato y celebrar sus cien años con torta de bacalao y pavo, claro, del recalentado navideño. Hoy por la noche hay mucho riesgo en la credibilidad y proyecto americanista, este equipo debe volver a mostrar ambición y la  clase de lo que se supone que es, un histórico, para llegar a la final de este torneo y ganarla. Cualquier otro resultado aumentaría el ridículo y debería traer consecuencias graves.