Artista afgana crea armadura contra acoso sexual
Las artista afgana Kubra Jademi tenía tan sólo 4 años la primera vez que se vio acosada por un extraño en la calle, y recuerda haber pensado algo: "Ojalá mi ropa interior estuviera hecha de hierro".
Así que más de 20 años más tarde se vistió con un traje de hierro con grandes pechos y glúteos y lo llevó en las calles de Kabul para protestar por el endémico acoso que sufren las mujeres en Afganistán.
E performance de ocho minutos no fue bien recibido, y ahora Jademi vive escondida y teme por su vida. Pero tras una vida de pellizcos y tocamientos en las calles, y de que le dijeran que no hablara de ello, la artista de 27 años está decidida a romper el silencio de su muy conservadora sociedad sobre el acoso sexual.
La lucha por la igualdad de género apenas ha dado sus primeros pasos en Afganistán y las mujeres, incluso las que se ocultan por completo con un burka, sufren de forma habitual insultos y tocamientos no deseados. Tras más de una década de activismo se sigue vendiendo a niñas como esposas, la violencia doméstica queda impune en su mayor parte y pocas mujeres ocupan cargos de responsabilidad pública.
Jademi tenía cuatro años cuando un extraño le tocó las nalgas en el camino a una tienda cerca de la casa de su familia en Quetta, Pakistán, donde se habían sumado a la oleada de refugiados que huían de la guerra y el gobierno brutal de los ultra conservadores talibanes.
Antes de su recorrido con la armadura, pasó cuatro meses entrevistando a mujeres sobre el sexo, la sexualidad y la identidad. Muchas historias trataban sobre la crueldad y la pérdida, pero ninguna de las mujeres parecía tener el control de sus propias experiencias, explicó.