Contraste de bombazos
La necesidad del ‘bombazo’, ese fichaje que sacude al mercado, es distinta: mientras clubes como Rayados invierten cantidades exorbitantes, las que sólo los regios pueden en nuestro país, lo hacen para complacer a su afición y llenar el estadio.
Por el contrario, el bombazo que busca el América tiene como prioridad el beneficio deportivo, con el ejemplo clarísimo de Quiñones, que se contrata primero por la función en la cancha y el brillo del nombre es un extra, es el dulce para la tribuna, que sirve, pero no es lo primordial.
Sergio Ramos era un bombazo útil para Rayados, con un sueldo mayor que el de Canales, que habría sido también histórico en la Liga MX, sin importar que ya tiene 37 años de edad. Pero para el América no cubre los requisitos. Demasiado dinero sin justificación.
Es cierto que a las Águilas les urge un central que meta tres gritos en el vestidor y ordene, pero el desembolso por el salario anual del español será mejor invertido en comprar a un defensa de categoría 10 años más joven y que tenga capacidad de ser vendido a Europa a futuro.
El Monterrey puede seguir tirando cañonazos de billetes para complacer a su intenso seguidor, mientras el América contrata calidad pensando primero en conquistar La 14. Por eso no llega Sergio Ramos.