UNAM alerta por estrés crónico urbano y sus efectos graves en la salud
Vivir en una gran ciudad puede tener consecuencias profundas en la salud. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtieron que la exposición constante a factores urbanos puede detonar estrés crónico, una condición que afecta tanto la salud mental como la física cuando se prolonga en el tiempo sin atención adecuada.
El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que demandan adaptación, como la presión laboral o los cambios en el entorno. Sin embargo, cuando estas condiciones se mantienen de forma constante —como ocurre en zonas urbanas con tráfico intenso, ruido permanente y alta densidad poblacional—, el organismo permanece en un estado de alerta continua que termina por desgastarlo.
¿Por qué el estrés urbano se vuelve un problema de salud?
De acuerdo con especialistas universitarios, el llamado distrés aparece cuando el estrés deja de ser funcional y comienza a generar malestar. En este punto, las personas pueden experimentar ansiedad persistente, irritabilidad, tristeza, miedo o sensación de agotamiento, síntomas que interfieren con la vida diaria y el bienestar emocional.
Además, el estrés prolongado puede alterar el descanso, provocar problemas para concentrarse y afectar la memoria, lo que reduce la capacidad de respuesta ante tareas cotidianas. Estas alteraciones cognitivas suelen pasar desapercibidas al inicio, pero se intensifican cuando no se identifican ni se atienden a tiempo.
Impacto del estrés crónico en el cuerpo
Los efectos del estrés crónico no se limitan a la mente. La UNAM señala que la activación constante del sistema de respuesta al estrés puede generar alteraciones cardiovasculares, como aumento de la presión arterial, así como problemas digestivos, trastornos del sueño y afecciones en la piel.
Cuando el cuerpo libera de manera continua hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol, sin periodos adecuados de recuperación, se debilita el sistema inmunológico y aumenta la vulnerabilidad a diversas enfermedades. A largo plazo, este desequilibrio puede contribuir al desarrollo de padecimientos crónicos.
Ante este panorama, especialistas recomiendan identificar los factores estresantes personales, observar las reacciones físicas y emocionales, y buscar estrategias para reducir la sobrecarga diaria. Actividades como el ejercicio regular, la atención psicológica, la meditación y el fortalecimiento de redes de apoyo pueden ayudar a mitigar los efectos del estrés.
Finalmente, la UNAM subraya la importancia de promover entornos urbanos más saludables, con espacios verdes, menor contaminación y mejores condiciones de movilidad. Reducir el impacto del estrés crónico no solo es una tarea individual, sino un reto colectivo para mejorar la calidad de vida en las ciudades.