Cruz Azul no hace valer su localía al empatar con Corinthians
IVÁN CAÑADA
El Corinthians no mintió al asegurar que un empate sería un buen resultado en México. El equipo brasileño jugó contra los principios del ';jogo bonito';, se resguardó en su campo y evitó a toda costa los embates de un Cruz Azul insistente y motivado, pero lejos de tener la imaginación necesaria para romper un infranqueable muro blanco, que hasta sacó balones en su propia meta de gol.
El ';Timao'; cuidó el resultado, por momentos, cuando se lo propuso, atacó con peligro, pero nunca decidido a abrirse siquiera un poco para buscar la victoria. El Cruz Azul sufrió con ello por más que trató de romper el hielo y crearse un espacio para encontrar las redes.
No lo logró frente a un equipo súperdotado técnicamente, veloz en las bandas, pero sin la mínima intención de buscar algo más que un punto y menos que una derrota. El Corinthians hizo su juego conforme a lo planeado y se llevó de México un punto de oro para seguir con su torneo.
Meza intentó crearse sus opciones con Villa y Orozco en el frente de ataque, acompañados por Chaco y Maranhao, el hombre más versátil de esta Máquina, que aprovechó la vitrina, levantó la mano y dijo presente por Brasil enfundado en la vestimenta celeste. Esfuerzo inútil por más perseverante que fue el cuadro mexicano.
Maranhao se apoderó de su banda izquierda, la recorrió todo el tiempo, desbordó y centró cuando pudo. Sus acciones no fueron exitosas ni cuando disparó a puerta, pues Julio César cerró la cortina cuando se le requirió.
Por momentos, cuando el Corinthians se sintió más cómodo, dominó el partido, controló el balón y lo rotó con la tranquilidad de que el partido era suyo. La intención era no corretear a un Cruz Azul distante de su mayor potencial, pero impetuoso a la hora de buscar el arco rival.
Y si las ideas tampoco fueron bastantes del lado celeste, en esta ocasión Meza no contó con Javier Aquino, su revulsivo de la actualidad, quien ahora cumple sus deberes con la Selección Preolímpica, pero seguramente con la mente puesta en el encuentro de este miércoles, con la intención de ayudar a los suyos. Baja sensible que limitó las aproximaciones de la Máquina.
Fue Omar Bravo el encargado de buscar la llave del gol en el complemento. Junto a Villa y Chuletita, el mochiteco entró para crearle problemas a los brasileños y por poco lo logra. Un remate de cabeza sobre la hora ahogó el grito de gol de la afición celeste. Anderson fue el responsable y su festejo fue de gol: levantó los brazos y fue felicitado por sus compañeros.
El Cruz Azul lo intentó casi de todo y nunca pudo abrir el cerrojo. Las opciones se terminaban conforme el cronómetro marcaba los 90'; más el agregado, mientras el Corinthians firmaba con mayor seguridad el empate que vino a buscar a México.
La batalla en la capital mexicana llegó a su final y Julio César, con los dedos y la mirada con dirección al cielo, reflejó la misión cumplida para su equipo y el mal sabor de boca para el Cruz Azul. Dentro de una semana, en Brasil, llegará la revancha en esta fase de grupos. Mientras, la Máquina se mantiene con su liderato.
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