De bodas, divorcios y otros temas del corazón
Todos aquellos que eligen casarse tienen el derecho soberano a organizar el huateque matrimonial como se les dé la regalada gana, pero mejor aún, conforme al presupuesto que el o los bolsillos de quienes lo patrocinan les permita. Ni duda cabe de lo anterior. Lo que hoy y siempre estará sujeto al escrutinio público lo es y serán las condiciones en que los políticos, y más aún, aquellos que se desempeñan como servidores públicos lo hagan, pues más allá de la ceremonia que motiva el acto religioso, se convierte en una pasarela política y por ende una de inevitable muestra de poder. Y César Yáñez, exvocero de AMLO y una de las personas que seguirá estando a su lado durante el próximo gobierno, dejó huella indeleble de lo anterior, contrayendo matrimonio el pasado sábado en Puebla con una empresaria oriunda de ese estado, en la que, más allá de los mil 500 invitados, entre los cuales figuraban el propio AMLO, gobernadores, senadores, diputados, futuros secretarios de Estado, directores de empresas paraestatales y empresarios, a los que se les atendió de forma correspondiente a su investidura, únicamente los costos de presentación de Los Ángeles Azules y de la banda Matute que amenizaron musicalmente la fiesta de bodas supusieron un gasto de cinco millones de pesos. Una boda extremadamente ‘fifí’ para alguien que sólo ha sido servidor público y portavoz del mensaje de austeridad republicana; una boda que en nada se asemeja al discurso del sacrificio franciscano, una boda digna de portada de las revistas de sociales más frívolas que se editan en el país, una boda al más puro estilo de los políticos mexicanos, una boda que revela que no entienden que no entienden.
Gran preocupación, desconcierto y enojo causó entre la comunidad académica y científica del país el que la futura directora del Conacyt propuesta por AMLO, María Elena Álvarez-Buylla, hubiere dirigido una carta al actual director general de ese todas las convocatorias abiertas a través de la cual se aportan las becas de investigación, lo mismo que diversos contratos celebrados o por celebrarse por dicho consejo, bajo el argumento de que ello “podría afectar y comprometer recursos presupuestales para el ejercicio 2019”. La respuesta de la comunidad científica y académica fue inmediata, no sólo porque la medida propuesta tendría un impacto directo en las condiciones en que los investigadores becados realizan sus tareas o funciones, sino porque implicaría un retroceso importante en trabajos de investigación científica en curso. Se cuestionó, también, la pertinencia de una petición de tal índole por parte de una persona que, a la fecha, carece de toda legitimidad y facultades para dirigirse a quien, hasta el 30 de noviembre, ejerce legalmente la dirección del Conacyt. La respuesta institucional fue categórica: no se suspende ningún programa en activo, ni aquellos programados para su celebración conforme a los planes ya aprobados del mismo.
La celebración de la Cumbre del G20 en Buenos Aires, el próximo 1 de diciembre, le ha provocado a Marcelo Ebrard, próximo canciller mexicano, un verdadero dolor de cabeza. Habiendo invitado a los presidentes de los países más poderosos del mundo para atestiguar y construir la imagen internacional de López Obrador el día de su toma de posesión, tendrá en su lugar que atender a los de Guatemala, El Salvador, Perú, Honduras, Costa Rica, Panamá, Cuba, Ecuador y al Rey de España.
Nada se ha dicho acerca de la invitación a Maduro, con quien existen evidentes lazos de comunicación y amistad o a la del represor nicaragüense Daniel Ortega. Una convocatoria que se descafeína día a día conforme se acerca la solemne fecha.
Y así como unos se casan, corre ya el rumor de que otros se divorcian, sugiriendo que los actuales inquilinos de Los Pinos hacen maletas por separado, unas con destino al Edomex; las otras, posiblemente, a Key Biscayne, Florida.