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Duerman tranquilos...

Columna David Faitelson 14-10-2016

“Duerman tranquilos, México va a estar en el Mundial”. La célebre frase del poco célebre expresidente de Concacaf, Jack Warner,  se puede y debe aplicar siempre que se trate del nivel y hasta de los intereses deportivos que rodean al área futbolística donde juega México.

Aun haciendo un ‘esfuerzo desesperado’ como el que fraguó durante las eliminatorias del 2013 para no ir al  Mundial de Brasil, México logró clasificarse. Ahora, los dos partidos iniciales del Hexagonal en noviembre tienen, eminentemente, un carácter ‘peligroso’ porque la Selección, tras el infame 0-7 ante Chile de la Copa América, no ha encontrado una estabilidad y quizá hasta un rumbo futbolístico, pero las carencias históricas de Concacaf le permiten eso y más.

México va a estar en el Mundial de Rusia 2018. Ésa no es la cuestión. El verdadero dilema radica en si el entrenador Juan Carlos Osorio podrá superar esta aparente crisis, y digo aparente crisis porque los resultados no apremian. En la era Osorio, que apenas cumplió un año, México obtuvo 12 victorias, se clasificó ‘caminando’ en la primera ronda de la todavía más débil fase preeliminatoria de la Concacaf y brindó 45 minutos de buen futbol ante Uruguay en la misma Copa América donde más tarde saldría aporreado y maltratado por la selección chilena.

Osorio no ha perdido nada todavía más que la forma, la manera en la cual se gestó su eliminación del evento de mayor trascendencia y nivel futbolístico que hasta ahora ha enfrentado la Selección Mexicana en sus tiempos y también una parte fundamental de la gestión de cualquier entrenador: la confianza del aficionado.

Hoy, está claro, al aficionado mexicano no le satisface la manera en la cual México se desenvuelve como equipo de futbol. Osorio ha probado con diferentes fórmulas, futbolistas, parados tácticos y nada ha sido suficiente.

Estoy seguro de que México tendrá un cuadro competitivo y solvente capaz de ganar losjuegos en Columbus y en la ciudad de Panamá en noviembre, pero no podemos olvidarnos nunca que Osorio no fue contratado para el ‘simple’ hecho de clasificarse al Mundial. Ya otros de sus antecesores lo han logrado en la historia. Osorio fue traído al futbol mexicano para seguir trabajando en el ‘paso de calidad’ que tanto necesita y añora el aficionado mexicano.

Ese  escalón sólo podrá ascenderlo el día en que afronte un torneo de mayor trascendencia deportiva tal y como lo fue en su momento la Copa  América del Centenario.El verano próximo, en Rusia, con la Copa de las Confederaciones, luce ideal paramostrarse a plenitud. ¿Llegará Osorio? Yo espero que sí. Las sensaciones dicen otra cosa.

Nada de ‘nervios’ ni de espasmos en el estómago. México va a jugar con Estados Unidos y con Panamá, no con Alemania, España, Brasil o hasta la Argentina que hoy no funciona. México va a la ‘comodidad’ de siempre, a su área futbolística, a su hábitat, al que ha dominado histórica y plenamente, y en la que, insisto, aún haciendo un esfuerzo desesperado por fracasar en la última eliminatoria, terminó con el  boleto al Mundial.

El que debe preocuparnos es Osorio, y digo ‘debe’ porque, primero, me parece que es una buena persona, un tipo honesto y trabajador, un gran entrenador, con conocimiento de lo que hace y un hombre en el que el futbol mexicano confió para trabajar por largo tiempo y para crecer  juntos. Espero que la desesperación por los resultados no conduzca a los dirigentes a  tomar una decisión precipitada.

México debe “dormir tranquilo”, como decía Warner. Osorio, no lo sé.