El Apunte del Director: Pumas, dejen de engañar a sus aficionados
"Somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos", escribió el dramaturgo francés Molière. La pasión del futbol tiene esa cruel facilidad de embaucar al más entregado. La crítica desde la tribuna a las mentiras de tu equipo es escasa, muchas veces inexistente. Hoy Pumas engatusa a su afición. Y Efraín Juárez es el vocero de la confusión aurizul.
La eliminación en la Concacaf a manos del San Diego en Ciudad Universitaria, tendría que exponer la trágica realidad de Pumas a fin de hacer cambios para recuperar el camino que algún día le entregó la categoría de grande al equipo de la UNAM. Pero se convirtió en otro disfraz para el club azul y oro.
Este equipo universitario se conduce como una de las grandes mentiras del futbol mexicano, con una gastada etiqueta de grande. Su vasta afición no se da cuenta de la ficción en la que vive.
EFRAÍN VIVE EN LA CONFUSIÓN
"Me voy tranquilo", lanzó Juárez anoche tras ser eliminado, a pesar de alcanzar otro revés en la que es la peor crisis auriazul del siglo. Y está tranquilo. "Este es el Pumas que todo mundo quiere ver". ¿Uno eliminado?
"Nada le puedo reprochar a mis jugadores". Empezaría por recordarles lo que significa portar la playera del Club Universidad. Y es solo el principio.
"Me gusta que el equipo no se muere de nada". ¡El chiste es que no se muera!
"Es un fracaso". Tampoco, Efra, tampoco, porque esto ya se convirtió en la triste normalidad de un equipo que fue grande. Y duele escribirlo. Mucho.
EL MODELO ESTÁ CADUCO, PERO NO LO ACEPTAN
Son 15 años sin ganar un título de Liga MX. Son 37 años sin uno de Concacaf. De aquel modelo institucional, ejemplo para el futbol mexicano, parteaguas, exitoso, generador de talento de Selección, sólo queda un lindo recuerdo. Pero en Cantera no lo saben, no lo reconocen, viven en el engaño.
Renovarse o morir, adaptarse a las nuevas circunstancias. Lo hizo Tigres, un equipo universitario que se reinventó para convertirse en el más ganador del siglo. Lo hacen Cruz Azul y Chivas, que están por volver. El proyecto del Club Universidad está obsoleto, oxidado, caduco, infectado del virus burocrático. El desdén de la UNAM ha sido el veneno. Pero Efraín y la directiva creen que todo está bien. No pasa nada. Ni pasará.
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