El Reloj del Fin del Mundo se adelanta a 85 segundos de la medianoche
Un comité de científicos atómicos, que incluye a varios premios Nobel, ha ajustado el simbólico Reloj del Apocalipsis, situándolo a tan solo 85 segundos de la medianoche. Esta nueva marca representa el punto más cercano al desastre global en la historia del reloj, superando el récord anterior.
La decisión se fundamenta en la creciente incapacidad de los líderes mundiales para gestionar amenazas existenciales como el armamento nuclear, la crisis climática, los peligros biológicos y los riesgos asociados a la inteligencia artificial, como la propagación de desinformación.
Los expertos señalan que la deriva de potencias mundiales, incluyendo las políticas del presidente estadounidense Donald Trump —conocido por su negacionismo climático y su impulso a energías fósiles—, ha exacerbado las tensiones globales.
A esto se suman conflictos armados como la guerra en Ucrania y la crisis en Gaza, que contribuyen a un escenario de inestabilidad mundial. Según el Boletín de Científicos Atómicos, responsable del reloj, en lugar de atender las advertencias previas, "Rusia, China, Estados Unidos y otros países importantes se han vuelto cada vez más agresivos, conflictivos y nacionalistas".
Esta actitud, según el comité, socava la cooperación internacional necesaria para enfrentar desafíos que no conocen fronteras. "Demasiados líderes se han vuelto complacientes e indiferentes, adoptando en muchos casos retóricas y políticas que aceleran, en lugar de mitigar, estos riesgos existenciales", afirman los científicos de acuerdo con portal de El País.
Problemas de armas y cambio climático
Daniel Holz, presidente del Boletín y profesor de Física en la Universidad de Chicago, subraya la gravedad de la situación: "Nadie evita la descontrolada carrera armamentística nuclear o el cambio climático". Destaca que los indicadores ambientales, como el dióxido de carbono atmosférico y el nivel del mar, han alcanzado máximos históricos, mientras que los fenómenos meteorológicos extremos se intensifican.
A esta lista de amenazas, añade el potencial disruptivo de la inteligencia artificial, que "está potenciando la desinformación, lo que hace aún más difícil abordar" los problemas.
Un fracaso de liderazgo global
Aunque las acciones de la administración Trump tuvieron un impacto notable, Alexandra Bell, directora del Boletín, amplía el foco de la responsabilidad. "Lo que hemos visto en todo el mundo es un fracaso flagrante en el liderazgo", afirma, señalando una "tendencia hacia el imperialismo y un enfoque orwelliano de la gobernanza" que solo acerca el reloj a la medianoche.
Jon Wolfstahl, miembro del comité y director de Riesgo Global en la Federación de Científicos Americanos (FAS), critica la falta de diálogo y cooperación, especialmente entre Estados Unidos y Rusia. Sostiene que un acuerdo para limitar armas nucleares, similar al tratado New START que Rusia suspendió en 2023, "sería un requisito básico para avanzar en la dirección correcta y podría hacerse hoy".
Wolfstahl lamenta la ausencia de equipos dedicados a mitigar estas amenazas en el gobierno estadounidense bajo Trump. "Con Donald Trump no hay personas inteligentes dedicadas a proteger a Estados Unidos, trabajando en este problema, enfrentándose a nuestros adversarios para intentar reducir este peligro. Y eso tiene que cambiar", declara.
¿Por qué fue creado el Reloj del Apocalipsis?
El Reloj del Apocalipsis fue creado como un mecanismo simbólico de advertencia por el Boletín de Científicos Atómicos, un grupo fundado por figuras como Albert Einstein y Robert Oppenheimer tras el desarrollo de las primeras armas nucleares. Su objetivo es alertar a la humanidad sobre los peligros que ella misma ha creado.
Como concluye Bell, la magnitud de los problemas cotidianos puede ser abrumadora, pero la urgencia de estas amenazas globales es primordial: "Si nos equivocamos en estos problemas, nada más importará".
Desde hace 79 años, un grupo de científicos ajusta las manecillas del simbólico Reloj del Juicio Final para reflejar las amenazas que enfrenta la humanidad. En su primera configuración, en 1947, estábamos a siete minutos de la medianoche. Hoy, tras 27 adelantos, la situación es más crítica que nunca.
Aunque algunos critican este modelo por considerarlo alarmista, la simplificación de conceptos complejos es una herramienta común en la ciencia. El geólogo Don Eicher, por ejemplo, condensó los 4.500 millones de años de historia de la Tierra en un solo año. En esa escala, el Imperio Romano duró apenas 10 segundos y la llegada de Colón a América ocurrió hace solo tres.
Cambios de cada año...
El Boletín de los Científicos Atómicos, compuesto por expertos de renombre y varios premios Nobel, evalúa anualmente diversos factores de riesgo. Entre ellos se encuentran la proliferación nuclear, la crisis climática, los conflictos bélicos y las amenazas biológicas y tecnológicas, como la inteligencia artificial sin regulación. El objetivo no es predecir el futuro, sino concienciar a la sociedad, a los líderes políticos y a la comunidad científica sobre la urgencia de actuar para alejar a la humanidad del abismo.
Hubo un tiempo para el optimismo. En la década de 1990, con la caída del bloque soviético y la firma del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas entre George Bush y Mijaíl Gorbachov, el reloj retrocedió hasta los 17 minutos para la medianoche, el punto más alejado del fin jamás registrado.
Sin embargo, desde entonces, y con la única excepción de 2010, las manecillas no han hecho más que avanzar o, en el mejor de los casos, mantenerse inmóviles. La inclusión del cambio climático en 2007 como una amenaza existencial ha sido un factor clave en este inexorable acercamiento al apocalipsis simbólico.